Halitosis en perros y gatos: causas y remedios

Halitosis en perros y gatos: causas y remedios

La halitosis es un problema bastante común en perros y gatos. Las causas de esta afección pueden variar desde una higiene bucal inadecuada hasta trastornos mucho más graves. Veamos cuáles son los principales descuidos de los propietarios y las condiciones que pueden favorecer la formación del mal olor en el aliento de nuestros animales, y cómo podemos mejorar el problema.

Las causas de la halitosis

En la mayoría de los casos, el problema se localiza en los dientes y la boca.

gatto alitosi caneSon muy pocos los propietarios de perros o gatos que se dedican de forma constante a la higiene dental de sus animales. En cambio, es mucho más frecuente que los restos de comida permanezcan durante mucho tiempo en la boca y sobre la superficie de los dientes de nuestros amigos de cuatro patas. De este modo, las bacterias disponen de todo el tiempo necesario para proliferar en la cavidad oral, estimulando la formación de placa y sarro.

La placa es un depósito principalmente bacteriano, de consistencia gelatinosa y fácil de eliminar con una correcta higiene bucal. Por el contrario, el sarro es una estructura más compacta y resistente. Puede localizarse en las zonas donde ya existe una acumulación de placa, mediante el depósito constante de calcio y fosfatos sobre la superficie de los dientes. En presencia de sarro, las bacterias pueden adherirse y proliferar con mayor facilidad, produciendo una serie de compuestos volátiles a base de azufre, especialmente malolientes.

Si el sarro no se trata adecuadamente, puede dar lugar a procesos inflamatorios incluso muy intensos. Estos pueden establecerse en las encías o en los tejidos subyacentes, provocando respectivamente gingivitis y periodontitis.

La halitosis en perros y gatos también puede estar relacionada con otros trastornos y enfermedades. Entre ellos encontramos sobre todo:

  • Abscesos dentales: son acumulaciones de pus que aparecen en presencia de algunas infecciones bacterianas graves;

  • Estomatitis, úlceras, aftas bucales: pueden producirse en caso de inflamaciones, cortes o heridas en las encías, la lengua o el paladar;

  • Inflamaciones de la faringe o de las amígdalas: las faringitis y amigdalitis pueden favorecer la producción de pus y mucosidad maloliente;

  • Alergias alimentarias: los perros y gatos alérgicos a una fuente proteica específica pueden ser más sensibles a las inflamaciones de todo el tracto digestivo, incluida la boca. Por tanto, los animales con alergias e intolerancias estarán más predispuestos a sufrir gingivitis y periodontitis. En estos casos puede ser conveniente sustituir el alimento habitual de nuestro amigo por un alimento monoproteico. Pida consejo a su veterinario o al establecimiento de confianza.

  • Trastornos del aparato digestivo: en caso de reflujo gastroesofágico, pueden ascender hacia el esófago y la boca jugos gástricos, restos de comida y sustancias gaseosas, cuyo olor se percibe a través del aliento;

  • Diabetes: se trata de una alteración metabólica caracterizada por una disfunción de la insulina, la hormona que regula los niveles de azúcar en el organismo. En caso de diabetes puede producirse una menor producción de insulina o una falta de respuesta de las células a la acción de esta hormona. Por tanto, habrá un aumento del nivel de azúcar en la sangre, condición definida como hiperglucemia, ante la cual el organismo reacciona intensificando el uso de las grasas para obtener energía. Las consecuencias de la activación del metabolismo de las grasas se refieren sobre todo a la formación de los llamados “cuerpos cetónicos”, entre ellos la acetona, que se liberan en la sangre. El organismo intenta eliminar el exceso de acetona principalmente a través de la respiración. Por este motivo, en los animales diabéticos el aliento adquiere un característico olor similar al de la fruta madura, denominado “acetonémico”;

  • Insuficiencia renal: esta enfermedad se caracteriza por una reducción de la función de los riñones, que pierden su capacidad de filtración característica. Entre las diversas sustancias que normalmente se eliminan a través de la orina se encuentra la urea, producida por el hígado a partir del amoníaco. En caso de insuficiencia renal, la urea no puede eliminarse adecuadamente, por lo que se acumula en la sangre. En los perros y gatos afectados por este trastorno, la urea es reconvertida en amoníaco por las bacterias presentes en la cavidad oral, generando un típico olor a orina, denominado fetor uremicus.

Los remedios

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La halitosis, además de ser una fuente de molestias para los propietarios, también puede representar una señal de alarma de algunos trastornos y enfermedades. Por este motivo, ante todo debemos llevar a nuestro amigo de cuatro patas al veterinario, que podrá identificar el origen del problema y proporcionar indicaciones o tratamientos específicos para resolverlo. Como hemos visto, puede tratarse de una cuestión “simple” de higiene, pero también de afecciones que requieren un tratamiento específico.gatto si lava i denti con spazzolino

Por ejemplo, en caso de sarro puede ser conveniente someter al animal a una intervención de limpieza dental (encontrará toda la información al respecto en el artículo dedicado íntegramente a este enlace). Los trastornos más graves, como la diabetes o la insuficiencia renal, requerirán un tratamiento específico que solo puede proporcionar el veterinario.

Para mejorar el problema, en cualquier caso, existen remedios muy eficaces:

  • Acostumbrar al perro o al gato a utilizar dentífrico y cepillo de dientes 

  • Utilizar dentífricos en aerosol

  • Mejorar la alimentación con productos específicos

  • Utilizar complementos alimenticios que reduzcan la proliferación de las bacterias responsables del mal olor

  • Ofrecer sticks y bocaditos que combatan la formación de placa y el mal olor

Las soluciones a nuestra disposición son realmente muchas, pero recordemos que una visita al veterinario siempre debe ser la base ante cualquier problema de salud.