La terapia con animales, cómo sanar con el afecto de los animales

La terapia con animales, cómo sanar con el afecto de los animales

Que los perros sean los mejores amigos del hombre es algo bien sabido, pero quizá no todos conocen la eficacia de su presencia en el tratamiento de enfermedades físicas o relacionadas con la esfera psicológica. Hablamos de la terapia con animales, es decir, una terapia que, mediante la presencia de los amigos de cuatro patas, ayuda a los pacientes a sanar o al menos a aliviar los síntomas de una patología específica.

¿Qué es la terapia con animales? Se trata esencialmente de una relación profunda vinculada al contacto físico entre el paciente y el animal. Los perros son de los animales más utilizados en este ámbito, junto con los caballos, ya que conocemos bien su carácter afectuoso y su capacidad para comprender las necesidades del ser humano. Los perros también poseen un olfato extraordinario, que les permite detectar la presencia de enfermedades y permanecer aún más cerca de la persona enferma. Es un prodigio de la naturaleza, ya que esta sensibilidad ayuda a las personas a superar momentos difíciles y a recuperar la confianza en sí mismas. La terapia con animales se practica tanto con personas enfermas ‘físicamente’ como con pacientes que presentan trastornos de carácter psico–emocional. En particular, esta terapia se aplica en los procesos de recuperación mental de niños afectados por trastornos conductuales o que han sufrido traumas.

Este es el caso de la terapia que se aplica cada día en el Hospital de Niguarda, en la sección de la Unidad Espinal. Los pacientes que esperan su hora de fisioterapia son atendidos por cuatro terapeutas muy especiales: Happy y Angel, dos labradores de color miel y chocolate, el pastor belga Malinois Alinghi y la labradora negra Iana. En el servicio están ingresadas personas de edades muy variadas, desde niños de pocos años hasta adultos que han sufrido accidentes graves o padecen espina bífida. Su movilidad está muy reducida y los pacientes solo pueden desplazarse en silla de ruedas. La sesión de fisioterapia es realmente especial, pues se anima con el lanzamiento de la pelota y del frisbee, con el recorrido de paragility o con la entrega de sabrosas croquetas. Gestos sencillos que ayudan a los pacientes a recuperar el gusto por las acciones cotidianas, trabajando al mismo tiempo con las extremidades y el tronco. El afecto que los perros demuestran en estas ocasiones es desinteresado, ya que miran a los pacientes con ojos dulces y los acompañan en un recorrido lúdico y lleno de buen humor. ‘Buen humor’ es, de hecho, la palabra clave de la terapia con animales, cuya especialidad consiste en lograr que los pacientes se diviertan junto a sus amigos de cuatro patas, poniendo en marcha actividades físicas y neurológicas.

En este sentido, nos conmovió la historia de la perrita Sasha, una cachorra de beagle que acompañó a su pequeño dueño en la zona de Lecce, víctima de un terrible accidente de tráfico. La presencia del animal está contribuyendo de manera importante a la recuperación del niño, por lo que algunos días a la semana la perrita recibe un buen baño desinfectante y la hacen acurrucarse a los pies de la cama donde está ingresado el niño. Una hermosa historia de esperanza que puede ayudar a la recuperación del pequeño gracias a la profunda relación de empatía que se ha establecido entre ambos.

Además de para corregir trastornos físicos, los perros se utilizan en el tratamiento de los trastornos conductuales de los niños. Este difícilísimo proceso ha registrado mejoras increíbles en los pacientes, ya que los pequeños afectados por trastornos de este tipo a menudo no confían en los seres humanos y vuelcan todo su afecto en los perritos. En este caso, la terapia con animales se esfuerza por hacer nacer una relación de confianza más amplia y por sacar a la luz posibles traumas que han provocado la enfermedad. Los perros poseen el infinito poder de comprender el sufrimiento, por lo que los niños, criaturas notoriamente sensibles, se apoyan en su presencia y consiguen corregir sus trastornos inspirándose en su vivacidad.

La terapia con animales ha ayudado y sigue ayudando a miles de pacientes en dificultades, ofreciéndoles la posibilidad de iniciar un camino de recuperación intenso, menos convencional pero quizá más eficaz que las terapias normales, ya que la dimensión emocional se funde con la necesidad de sanar, induciéndola de forma natural y, en muchos sentidos, llena de diversión.