Los trastornos compulsivos en el gato: cuáles son y qué hacer

Los trastornos compulsivos en el gato: cuáles son y qué hacer

Nuestros gatos están cada vez más expuestos a diversos trastornos del comportamiento, que son al mismo tiempo causa y consecuencia de muchas molestias físicas y psíquicas. Por desgracia, no todos los propietarios consiguen reconocer estos problemas de inmediato, y a menudo ni siquiera los veterinarios les dan la importancia adecuada.

Qué son los trastornos del comportamiento

Con este término se agrupa una larga serie de alteraciones en el comportamiento del animal, que representan la consecuencia directa de un malestar emocional o físico. gatto soffia ringhia morso

Por eso, el animal estresado, traumatizado o con problemas de salud refleja su malestar en sus acciones, adoptando comportamientos distintos de los habituales.

Así es como el gato empieza a lamerse o arrancarse el pelo, a provocarse heridas, a ingerir los objetos que encuentra en casa o incluso a tener alucinaciones.

El de los trastornos del comportamiento es un problema al que a menudo no se da suficiente importancia. Muchos propietarios minimizan las conductas alteradas de su gato, por lo que con el paso del tiempo estas se vuelven cada vez más intensas y arraigadas, hasta dificultar una verdadera recuperación.

Al principio, de hecho, el trastorno se manifiesta solo cuando el gato está atravesando un momento difícil. En este nivel, puede considerarse no solo una válvula de escape, sino también una clara petición de ayuda al propietario.

A medida que pasa el tiempo, la conducta alterada se vuelve cada vez más frecuente, como si el gato ya dependiera de ella, por lo que empieza a llevarla a cabo incluso ante estímulos muy leves.

¿Cuáles son los principales trastornos compulsivos en el gato?

Los principales trastornos compulsivos que afectan al gato son sobre todo:

  • Lamerse excesivamente: el gato pasa gran parte del día dedicado al grooming, es decir, al cuidado de su pelaje. Por eso no es sencillo saber cuándo el aseo minucioso se convierte en un trastorno compulsivo. Por desgracia, este es uno de los trastornos más frecuentes y puede identificarse, como regla general, valorando el tiempo que el gato dedica a lamerse. Por norma, un gato sano dedica al grooming la mitad del tiempo que permanece despierto. Si esta proporción es mayor, podría existir un problema cutáneo, por lo que el veterinario deberá examinar al gato. Se puede empezar a hablar de trastorno compulsivo cuando el gato empieza a lamerse con tal intensidad y durante tanto tiempo que se arranca el pelo, sobre todo en el abdomen y en la parte interna de los muslos;gatto mangia elastico capelli

  • Autotraumatismo: muchos gatos tienden a reaccionar ante estímulos estresantes, haciéndose daño. Pueden morderse una pata u otra parte del cuerpo hasta hacerla sangrar, dirigiendo a veces su agresividad también contra otros gatos o contra el propietario;

  • Succión de lana: este comportamiento es muy frecuente en los gatitos, que tienden a compensar la ausencia de la madre succionando lana y otros tejidos, tal como harían con las mamas de la madre durante la lactancia. El problema aparece cuando continúan haciéndolo también de adultos, succionando todo lo que encuentran a su alcance. Esta actitud es una forma de evasión de la realidad, que permite al gato sumergirse en la atmósfera tranquilizadora de su infancia;

  • Correr en círculos: el gato puede empezar a girar sobre sí mismo, con un movimiento parecido al del perro que se muerde la cola. También este es un comportamiento compulsivo, que el gato lleva a cabo para canalizar sus energías negativas en una acción física;

  • Picacismo: este trastorno del comportamiento puede llegar a ser muy peligroso para la salud del gato. El picacismo consiste, de hecho, en la ingestión compulsiva de objetos no comestibles, como hilos, cintas, juguetes o botones. Si el gato ingiere cuerpos extraños, puede enfrentarse a graves riesgos;

  • Vocalizaciones: el gato puede empezar a manifestar su malestar maullando intensamente sin motivo aparente;

  • Alucinaciones: algunos gatos pueden parecer víctimas de alucinaciones, por lo que tienden a huir de peligros imaginarios o a fijar la mirada y bufar al vacío;

  • Hiperestesia felina: es un trastorno del comportamiento muy particular, cuyas causas siguen siendo objeto de debate en el ámbito veterinario. Esta condición, también llamada rolling skin, se manifiesta con el erizamiento repentino del pelo, huida incontrolada, vocalizaciones intensas y lamido violento de algunas partes del cuerpo.

Estos son solo algunos de los trastornos del comportamiento que pueden manifestarse en el gato.

¿Qué hacer ante un trastorno del comportamiento?

gatto mangia strappa pantaloniLo primero que hay que hacer si nuestro gato sufre trastornos del comportamiento es no reforzarlos. Intentad evitar acariciarlo y prestarle demasiada atención cuando adopta la conducta obsesiva. De este modo reforzaréis el efecto positivo que se genera en la mente del animal mientras realiza la acción alterada.

Al mismo tiempo, regañarlo no servirá absolutamente de nada. Al contrario, no haríais más que alimentar su malestar.

Más bien, tendréis que distraerlo cada vez que notéis las primeras señales. Hacedlo jugar o, si tenéis la posibilidad, dejadlo salir al balcón o a la terraza, donde podrá distraerse con insectos y pájaros.

Un consejo práctico puede ser llenar sus espacios de juegos interactivos, que pueda utilizar con vosotros o sin vosotros. Aseguraos de que tenga siempre acceso visual a una ventana, para poder observar las interesantes atracciones del exterior.

Una vez seguidas estas precauciones, tendréis que actuar directamente sobre la causa del problema.

Si el gato está estresado porque tiene un problema físico, vuestro veterinario podrá identificarlo y tratarlo. Si, en cambio, el problema se refiere a la convivencia de varios animales en la misma casa, tendréis que aseguraros de que vuestro gato disponga de espacios individuales para comer y dormir.

La ayuda de un buen especialista en comportamiento puede ser necesaria en los casos más graves y arraigados, por lo que pedid consejo a vuestro veterinario.