El Akita es un perro de gran tamaño, amable, cariñoso y muy fiel. Su elegancia al andar lo convierte en un perro muy apreciado, pero también es un excelente cazador. Leal a su dueño, debe ser educado desde cachorro, ya que es muy tenaz e intrépido.
Carácter
El Akita es un perro fiel, leal y muy inteligente. Fácil de adiestrar, es sereno y valiente en cualquier circunstancia.
Aspecto
El Akita es un perro de gran tamaño y constitución robusta. Muy proporcionado en sus formas, presenta un dimorfismo sexual marcado. El cráneo es proporcional al resto del cuerpo, con la frente amplia y el stop definido. El hocico, moderadamente largo, se afina hacia la punta, con la caña nasal recta y la trufa ancha y de color negro. La mandíbula tiene una dentadura fuerte, con mordida en tijera y labios adheridos. Los ojos, de pequeño tamaño, tienen forma casi triangular, están moderadamente separados y son de color marrón oscuro. Las orejas, relativamente pequeñas, son gruesas y de forma triangular, con las puntas ligeramente redondeadas. El cuello es fuerte y musculoso. No presenta papada. El dorso es fuerte y recto, con el lomo musculoso y ancho. El tórax es profundo, con el pecho bien desarrollado y las costillas moderadamente arqueadas. La cola, de inserción alta, es gruesa y se lleva enroscada sobre el dorso. Las extremidades anteriores tienen hombros inclinados y desarrollados, con el codo pegado al cuerpo y el antebrazo recto, de buena osamenta. Las extremidades posteriores están bien desarrolladas y moderadamente anguladas. Los pies, tanto anteriores como posteriores, son gruesos y redondos, con dedos arqueados y compactos. El pelo del Akita es duro y liso, con una longitud variable. En la cola es más largo que en el resto del cuerpo; en el lomo y la cruz tiene una longitud media, mientras que en la cabeza y el hocico es corto. El subpelo es suave y lanoso. El manto del Akita puede ser rojo leonado, sésamo, atigrado o blanco. En todos los mantos debe estar presente el urajiro, es decir, un pelo blanquecino a los lados del hocico, en las mejillas, el pecho, el cuello, la parte interna de las extremidades y el tronco.
Antecedentes históricos
El Akita es un perro japonés que antiguamente se utilizaba como perro de pelea. El antiguo Akita Matagi fue cruzado en 1600 y en los siglos posteriores con perros como los Mastiff y los Tosa, y la raza pasó a ser de mayor tamaño. En 1908, con la prohibición de las peleas de perros, la raza japonesa se conservó y los Akita fueron declarados “monumentos naturales” en 1931. Durante la Segunda Guerra Mundial, la raza estuvo cerca de la extinción, ya que muchos soldados utilizaban la piel de los Akita para confeccionar prendas militares. Después de la guerra, los Akita disminuyeron drásticamente y quedaron tres tipos diferentes: Akita Matagi, Akita de pelea y Akita de pastor.
Estilo de vida
El estilo de vida del Akita es, sin duda, activo. Al perro le gusta vivir en espacios amplios y al aire libre, y no es adecuado para vivir en un apartamento.
Patologías
La salud del perro es buena. No existen patologías particulares que afecten a la raza.
Curiosidades
En 1956 se fundó el Akita Club of America y en 1972 la raza fue reconocida por el American Kennel Club. El Akita japonés es diferente del Akita americano, hasta el punto de que recibe el nombre de “gran perro japonés”.
Andadura
La andadura del Akita es elástica y su movimiento es elegante, aunque poderoso.
Dueño ideal
El dueño ideal del Akita es una persona cariñosa, atenta y afectuosa que sepa, sin embargo, dejar al perro su libertad e independencia. La educación debe ser coherente desde cachorro.

