¿Por qué el perro o el gato no come?

¿Por qué el perro o el gato no come?

Al igual que nos sucede a nosotros, cuando nuestros animales no se sienten bien o algo no va bien, comen menos o incluso dejan de interesarse por la comida. ¿Cuáles son las causas de este comportamiento y qué podemos hacer para ayudarlos?

El término preciso con el que normalmente nos referimos a este problema es inapetencia, y se manifiesta cuando el animal no parece apreciar especialmente la comida que le ofrecemos, limitándose quizá a mordisquear una cantidad mínima y dejando casi todo en su cuenco. En cambio, cuando un perro o un gato se niegan a comer cualquier tipo de alimento, llegando en algunos casos incluso a dejar de beber, hablamos de anorexia, una condición mucho más grave.

Las situaciones típicas que pueden provocar en los animales cierta reducción del apetito son sobre todo algunas condiciones de salud o problemas de comportamiento.

Problemas de salud

En esencia, todas las condiciones que provocan dolor pueden reducir el apetito de los animales. Por este motivo, el propietario no siempre puede comprender el origen del problema, por lo que resulta necesaria la intervención del veterinario.

Entre las situaciones y enfermedades que pueden provocar dolor en el animal o reducir su capacidad para comer encontramos:

  •           Tratamientos o vacunaciones recientes: si el animal se siente cansado y debilitado, en la mayoría de los casos no tendrá muchas ganas de comer. En estos casos, normalmente el problema se resuelve por sí solo en poco tiempo, por lo que basta con seguir ofreciendo a nuestro amigo sus alimentos preferidos, animándolo a comer al menos lo suficiente para recuperar fuerzas;cane non mangia croccantini

  • Problemas de la boca o los dientes: si nuestro amigo siente dolor cada vez que intenta coger o masticar la comida, sencillamente se negará a comer. En estos casos podría tener una fuerte gingivitis, dolor de muelas o incluso pequeñas heridas dentro de la boca. Intentad abrirle delicadamente la boca y examinadla. En estos casos deberíais observar posibles anomalías, como un borde rojizo en los márgenes de las encías, dientes rotos o flojos, hinchazón o heridas en la lengua y en toda la parte interna de la boca;

  • Gastritis: se produce cuando el estómago de nuestro animal está inflamado y puede producir un exceso de sustancias ácidas que provocan el famoso reflujo gastroesofágico. El animal tiende a no querer comer porque siente náuseas y a menudo puede vomitar o regurgitar una sustancia espumosa y amarillenta;

  • Diarrea intensa y prolongada: si hay parásitos intestinales, infecciones o si el animal ha ingerido alguna sustancia tóxica, probablemente tendrá una diarrea intensa que le hará sentirse cansado y alterado, hasta el punto de no poder comer;

  • Fiebre: al igual que nosotros, los animales tampoco pueden comer cuando tienen fiebre;

  • Problemas urinarios: son típicos del gato e incluyen sobre todo la cistitis o los cálculos urinarios. El dolor puede ser tan intenso que impida al gato comer;

  • Insuficiencia renal: se manifiesta con varios síntomas típicos, entre ellos periodos de inapetencia alternados con un apetito desmesurado, sed excesiva, vómitos y somnolencia;

  • Infecciones;

  • Tumores.

Causas relacionadas con el comportamiento

Algunos animales pueden decidir no comer por cuestiones de comportamiento. Puede parecer extraño, pero algunos gatos pueden llegar a hacer una verdadera huelga de hambre si no obtienen su comida habitual, precisamente porque por naturaleza son muy exigentes con la alimentación.

Entre las principales razones que pueden llevar al perro o al gato a no comer voluntariamente encontramos:

  • Cambio de alimentación

  • Estrés

  • Depresión

  • Ansiedad y miedo

  • Duelo

  • Traslado o mudanza

  • Llegada de invitados o recién nacidos a casa

  • Llegada de un nuevo animal

  • Demanda de atención

  • Calor

  • Celo en la hembra o presencia de perras o gatas en celo en los alrededores

En algunos casos, la inapetencia puede deberse a algunos errores típicos de los propietarios. Por ejemplo, si dejamos a disposición del perro sus cuencos llenos de croquetas durante todo el día y le damos snacks, galletitas y sobras de nuestra mesa durante todo el día, difícilmente tendrá hambre a la hora de comer y, sobre todo, no querrá comer su alimento, al considerarlo menos apetitoso que el nuestro.

Lo mismo ocurre con los cambios de alimentación demasiado frecuentes. Si damos al perro o al gato alimentos diferentes cada día, inevitablemente tenderá a rechazar los que menos le gustan, esperando que le ofrezcáis enseguida algo mejor.

En estos casos, lo único que hay que hacer es ser rigurosos. Sin snacks ni tentempiés entre comidas y con un correcto horario para la comida (siempre la misma, por desgracia, aburrida comida), la situación debería volver a la normalidad. Naturalmente, nadie querría que nuestro animal muriera de hambre, así que intentemos alcanzar un compromiso:

  • Elijamos un alimento de buena calidad, que guste a nuestro amigo, y hagamos que coma solo eso, sin cambios bruscos en la dieta;

  • Nada de tentempiés ni snacks entre comidas;

  • Démosle de comer siempre a la misma hora;

  • Retiremos los cuencos si no ha terminado toda la comida y volvamos a ofrecérsela en la siguiente toma.

gatti mangiano pesce a tavolaEn cuanto al gato, también en este caso intentemos comprender cuál puede ser el alimento más agradable para su refinado paladar. Está claro que no podrá alimentarse de jamón todo el día, pero tendremos que encontrar un alimento casero o industrial equilibrado, de buena calidad y, sobre todo, apetecible para nuestro gato.

Las consecuencias del ayuno prolongado pueden ser muy graves, sobre todo en los gatos, porque su hígado podría llenarse rápidamente de grasa hasta dañarse por completo cuando la situación se prolonga durante largos periodos.

Por este motivo, si nuestro amigo de cuatro patas dejara de comer, llevémoslo inmediatamente al veterinario. Observémoslo durante unas 24 horas, haciendo varios intentos para comprobar que realmente no quiera comer ningún tipo de alimento; después de eso, corramos al veterinario sin esperar a que permanezca en ayunas durante días.

Solo cuando el veterinario haya descartado cualquier condición médica podremos empezar a pensar en un problema de comportamiento y actuar en consecuencia.