Otitis en el perro: causas y tratamientos

Otitis en el perro: causas y tratamientos

La otitis es un problema bastante frecuente en los perros, tanto en los que viven en el jardín o al aire libre como en los que viven en casa. Puede estar causada por diversos factores y manifestarse en distintas partes del oído del perro. Veamos cuáles son las principales causas de la otitis y los tratamientos más indicados.

La otitis puede definirse, en términos generales, como la inflamación del oído. En concreto, sin embargo, conviene distinguir entre las distintas partes que componen el oído. Estas, de hecho, pueden verse afectadas por diferentes tipos de otitis, según la localización del problema.

El oído puede dividirse en tres partes: externo, medio e interno.

A primera vista, cuando observamos el oído de nuestro perro podemos notar enseguida la presencia de una zona atravesada por varios relieves. Ese es el pabellón auricular, que podemos definir como el vestíbulo del oído propiamente dicho. Mirando más profundamente, podremos ver el conducto auditivo externo, un canal bastante largo, también atravesado por una serie de relieves. Este conducto termina en una fina membrana llamada tímpano, más allá de la cual se encuentran el oído medio y el interno.

El oído medio comprende tres pequeños huesecillos, martillo, yunque y estribo, cuya función es transmitir el sonido a las partes más internas. Un problema del oído medio puede provocar una disminución auditiva de mayor o menor gravedad.

En el oído interno, en cambio, hay estructuras especiales que sirven tanto para la audición como para el equilibrio. Por este motivo, si se produjeran inflamaciones o traumatismos del oído interno, el perro tendría serias dificultades incluso para caminar siguiendo un recorrido preciso.

El examen de estas partes más profundas debe realizarlo un veterinario mediante un instrumento especial llamado otoscopio, que amplía e ilumina todas las estructuras más internas del oído del perro.

En cualquier caso, las otitis más frecuentes en el perro son las que afectan principalmente al oído externo y, en menor medida, también al medio. Por eso nos centraremos sobre todo en la otitis externa y media.

Los síntomas de la otitis

Los síntomas que pueden manifestarse en caso de otitis incluyen:

  • Rascado intenso de una o ambas orejas;

  • Sacudidas de la cabeza;

  • Inclinación de la cabeza hacia un lado;

  • El perro presiona la zona de las orejas contra vuestra mano cuando lo acariciáis;

  • El perro siente molestias o dolor si le tocáis las orejas;

  • Mal olor;

  • Hinchazón y enrojecimiento del pabellón auricular y de la parte más interna;

  • Presencia de cerumen oscuro;

  • Presencia de pus;

  • Presencia de escamas de piel o caspa;

  • Pérdida de pelo alrededor de la oreja.

Todos estos síntomas pueden indicar la presencia de una forma diferente de otitis, por lo que identificarlos y describírselos al veterinario puede orientarlo ya hacia un primer diagnóstico.

Las causas de la otitis en el perro

Entre las principales causas que pueden provocar la inflamación de los oídos del perro se encuentran sobre todo:

  • Infecciones por hongos: el más frecuente es un hongo llamado Malassezia, que se reconoce por la presencia del inconfundible cerumen maloliente. Malassezia, al igual que otros hongos y levaduras, crece en condiciones de notable humedad. Por eso, la situación típica que origina la otitis por hongos es el baño del perro o el baño en la playa, sin que después se sequen perfectamente sus orejas; cane orecchie grandi otite

  • Infecciones bacterianas: entre las principales bacterias que pueden provocar otitis encontramos sobre todo Pseudomonas y estafilococos. Si estas infecciones no se tratan adecuadamente, pueden provocar mucho dolor, acompañado de la salida de una sustancia blanquecina-amarillenta, el pus;

  • Presencia de parásitos: el principal parásito responsable es un ácaro similar al que provoca la sarna, llamado Otodectes cynotis. El signo típico es la presencia de cerumen marrón o negro, no especialmente maloliente, pero capaz de desencadenar un picor muy intenso en el perro;

  • Presencia de cuerpos extraños: este fenómeno es frecuente sobre todo en perros con orejas largas o con mucho pelo, especialmente Cocker y Basset Hound. Los perros con esta conformación auricular pueden “atrapar” polvo, suciedad y residuos de diversos tipos en el pelo de las orejas, que fácilmente pueden acabar dentro del conducto auditivo. Entre los cuerpos extraños más frecuentes están sobre todo los que el perro “recoge” en jardines o campos. Los más peligrosos son los llamados “forasacchi”, pequeñas espigas especialmente puntiagudas que pueden clavarse en la oreja y dentro de ella, desencadenando fuertes inflamaciones y llegando en algunos casos incluso a perforar el tímpano;

  • Alergias: la piel que recubre el oído suele ser lugar de inflamaciones causadas por una reacción alérgica, provocada, por ejemplo, por el alimento habitual que se administra al perro. En este caso se habla de intolerancias o alergias alimentarias. El síntoma típico es la presencia de escamas de piel, muy similares a la caspa, acompañadas de un fuerte picor.

Qué hacer en caso de otitis

En primer lugar, consultad siempre a vuestro veterinario, que podrá llegar al diagnóstico correcto después de una exploración exhaustiva. Seguid de forma precisa y constante el tratamiento que os prescriba. Generalmente, en caso de infecciones, el tratamiento incluye la administración de medicamentos específicos para el agente responsable. Los antibióticos son útiles para las infecciones bacterianas, mientras que los geles y las gotas óticas antimicóticas actúan contra hongos y levaduras.

Para los parásitos, el tratamiento más adecuado puede ser local, es decir, dentro del oído, o más general, con productos específicos contra los ácaros.

Si el perro tiene un cuerpo extraño apoyado en la oreja y todavía es completamente visible, deberéis retirarlo de inmediato para evitar que se clave en la piel del perro. En estos casos, de hecho, será necesario recurrir a la ayuda del veterinario, que podrá extraerlo por completo y tratar después la inflamación. En el caso de las espigas “incrustadas” en el oído, no os hagáis pasar por cirujanos, ya que podríais romper el tallo y dejar fragmentos en la piel, que serían aún más difíciles de localizar y retirar.

Consejos para prevenir la otitis en el perro

asciugare pulire orecchie al caneEn primer lugar, es muy importante mantener siempre limpias las orejas de vuestro perro. Evitad en la medida de lo posible el uso de bastoncillos de algodón, que podrían producir el efecto contrario. Si no realizáis la maniobra correctamente, el cerumen podría desplazarse aún más profundamente, creando tapones y acumulaciones hasta el tímpano.

Utilizad mejor un simple algodón o un disco desmaquillante, empapado en limpiadores específicos para la limpieza de los oídos del perro. Sin frotar, pasadlo por todo el pabellón auricular y por el conducto visible, eliminando el cerumen y la suciedad.

Otra precaución consiste en asegurarse de que las orejas de vuestro perro estén bien secas al volver de la peluquería o después de bañarse en la playa. Secad bien con una toalla tanto el interior de la oreja, sin profundizar demasiado, como el pelo y la piel que la rodean.

Sacar al perro a pasear es uno de los momentos más agradables, especialmente en los bonitos días de verano y primavera. Sin embargo, si elegís llevarlo al campo o a la hierba alta, recordad siempre revisar sus patas, axilas y orejas una vez terminada la caminata. Además, si vuestro perro tiene las orejas muy largas, atadle un pañuelo alrededor de la cabeza para que no entren en contacto con el suelo.