La peritonitis en el perro y el gato

La peritonitis en el perro y el gato

La peritonitis es una de las enfermedades más urgentes que pueden afectar a perros o gatos y puede llegar a ser mortal si no se trata a tiempo.

A menudo oímos hablar de ella en relación con los seres humanos, generalmente como complicación de una apendicitis que puede resultar mortal; los perros y los gatos no tienen apéndice, pero hay toda una serie de otras causas que pueden llevar exactamente a la misma consecuencia.

Es importante que el dueño la conozca y sepa reconocer sus síntomas, porque si el animal la padeciera la intervención debe ser inmediata.

Nota: en este artículo no hablaremos de la PIF o Peritonitis Infecciosa Felina, una enfermedad infecciosa vírica a la que dedicamos una ficha específica.

Qué es

La peritonitis, sencillamente, es la inflamación del peritoneo. Es fácil de entender si sabemos qué es exactamente el peritoneo.

Imaginemos que nos mudamos y metemos todos los adornos de vidrio que tenemos en casa en una caja. Para evitar que se rompan, pongo en la caja una lámina de plástico para embalaje que recubre completamente la parte interior de la caja (esa con burbujas que «explotan»). Después, antes de colocar cada adorno, lo envuelvo a su vez en plástico para embalaje. De este modo, ningún adorno toca nunca a los demás ni la caja.

Si llamo a los adornos «hígado», «estómago», «vejiga», en definitiva, con los nombres de todos los órganos que se encuentran en el abdomen, el peritoneo es el espacio que queda entre una lámina de plástico para embalaje y la otra. En el caso de la caja está lleno de aire; en el organismo de los animales, de líquido (no mucho).

Imaginemos que cerramos la caja, de modo que nuestro peritoneo no tendrá ningún contacto con el ambiente exterior. Si un órgano «fuera» de la caja (que es la cavidad abdominal) se infecta, no tendremos consecuencias en el peritoneo. Si un adorno (un órgano) se infecta, tampoco tendremos problemas en el peritoneo porque está rodeado de plástico para embalaje. Si un órgano se infecta tanto que llega a perforar el plástico, la infección se propagará por el espacio entre los órganos, es decir, el peritoneo, que debería permanecer estéril durante toda la vida. Esto es la peritonitis.

Las causas

Las causas pueden ser muy variadas y siempre dependen de la rotura de un órgano o de una perforación externa que haya «agujereado» nuestro plástico para embalaje.

Puede deberse a una perforación del intestino o del estómago porque el animal ha comido un juguete o un trozo de hierro que ha causado daños; puede deberse a una pancreatitis, una inflamación gravísima del páncreas que se autodigiere; también puede deberse a una herida bastante profunda que haya puesto en contacto el ambiente exterior con el peritoneo, como una puñalada bastante profunda en el abdomen; puede deberse a la rotura de la vejiga, generalmente como consecuencia de un accidente; en definitiva, cualquier cosa que ponga el peritoneo en contacto con algo más.

El problema es que el peritoneo es estéril y solo contiene unos pocos ml de líquido puro que «rezuma» de los vasos sanguíneos que atraviesan la cavidad abdominal. Incluso un orificio muy pequeño puede permitir así la entrada de bacterias en una cavidad prácticamente desprovista de defensas. Las bacterias empiezan a multiplicarse de forma totalmente descontrolada, y es entonces cuando aparece el dolor, pero también la peligrosidad de la enfermedad, porque tantas bacterias pueden infectar fácilmente todo el organismo.

 

Los síntomas

Dejando de lado el caso de un accidente, en el que también habrá otros problemas y la peritonitis será diagnosticada directamente por el veterinario, en los casos más sutiles, como la ingestión de un juguete o la pancreatitis, debemos saber reconocer los síntomas.

Peritonitis in dogs

En primer lugar, el animal estará abatido y podría tener fiebre; en definitiva, veremos que no se encuentra bien. Después tendrá un dolor abdominal muy intenso, que lo llevará a adoptar una posición «de esfinge» para sentir el menor dolor posible. Será difícil acercarnos y tocarle la barriga, pero si lo conseguimos veremos que el perro o el gato, incluso ante una presión muy ligera, gemirá o maullará porque tiene dolores insoportables.

Dependiendo de las causas, también puede haber vómitos, pero no es un componente fundamental del problema.

El tratamiento

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Por desgracia, este es uno de esos casos en los que, aparte de acudir corriendo al veterinario más cercano, no podemos hacer mucho.

Será el médico quien determine la presencia de peritonitis y las causas que la provocan; en ciertos casos, como la perforación del intestino, el animal deberá someterse a una intervención quirúrgica para solucionar el problema.

En cualquier caso, se analizará el líquido del peritoneo para saber qué contiene exactamente; después se realizará un lavado introduciendo con una jeringa líquido estéril y extrayendo el líquido «sucio».

A continuación se prescribirá un tratamiento antibiótico específico y se repondrán los líquidos perdidos mediante sueros, para evitar lo peor y lograr que nuestro amigo se recupere por completo después de algún tiempo.