La anisakidosis

La anisakidosis

La anisakidosis es una enfermedad parasitaria de la que se ha oído hablar mucho en estos años. Se habla de ella prácticamente solo en relación con el ser humano, ya que las consecuencias pueden ser muy graves, pero como el parásito puede infectar a perros y gatos exactamente de la misma manera que a nosotros, es importante conocer la causa y saber cómo se transmite, para evitar enfermedades muy graves a nuestro amigo de cuatro patas.

Qué es y cómo se transmite

La anisakidosis es una enfermedad parasitaria causada por gusanos del género Anisakis. Se trata de parásitos que infestan animales marinos.

Su ciclo vital «normal» es el siguiente: los adultos viven en el intestino de los cetáceos, donde producen sus huevos, que eclosionan y cuyas larvas son ingeridas por un crustáceo, como un camarón, donde realizan una muda (similar a la de oruga-capullo-mariposa, para entendernos).

Después, el camarón es comido por un pez carnívoro (como la dorada, las anchoas o la lubina) y el gusano llega a su intestino, donde se traslada al músculo sin causar daños particulares.

En este punto, si el pez es comido por otro pez, el gusano se traslada al músculo del pez depredador, y así sucesivamente hasta que el pez es comido por un cetáceo. En ese caso, el parásito se encuentra a gusto y comienza a producir huevos.

El problema aparece cuando el pez que tiene el gusano, en lugar de permanecer en el mar, es pescado: en este caso existe la posibilidad de que sea comido por una persona o por un animal terrestre.

Qué hace

En realidad, el gusano Anisakis se comporta exactamente igual tanto si se encuentra en un pez como si está en una persona o en un perro. No se da cuenta de cuál es el organismo en el que se encuentra; solo sabe que no está en un cetáceo. Y hace lo mismo que en un pez: intenta perforar el intestino y llegar a los músculos. Y es en este punto cuando causa daños.

El intestino de nuestro perro o de nuestro gato se encuentra, de hecho, dentro de una cavidad prácticamente estéril, el peritoneo. Cuando el gusano perfora la pared, el material intestinal, incluidas las bacterias normalmente presentes, entra en el peritoneo, multiplicándose sin encontrar prácticamente ninguna defensa y causando fuertes dolores abdominales.

En ciertos casos, el anisakis es detenido por el sistema inmunitario intestinal, pero se forman granulomas (unas «barricadas» que adoptan la forma de nódulos más o menos grandes) que pueden obstruir el paso del material alimentario, causando obstrucciones intestinales continuas.

En ciertos casos, el gusano no consigue perforar el intestino, sino que es expulsado con las heces normales y muere; sin embargo, no nos confiemos, ya que conviene seguir las indicaciones adecuadas para evitar correr el riesgo de una enfermedad ante la que, si se contrae, debemos intervenir necesariamente con urgencia.

 

Cómo se cura y cómo se previene

En cuanto al tratamiento, solo puede realizarlo un veterinario de urgencia: generalmente es necesario intervenir quirúrgicamente, es decir, abrir el abdomen del animal y retirar un tramo de intestino para después coser los dos extremos, además de realizar un lavado del peritoneo. Como la parte «perforada» tiende a empeorar con el paso del tiempo, necesariamente debe ser retirada por un cirujano para prevenir cualquier problema, y los tiempos de recuperación son bastante largos.

La solución también es quirúrgica cuando se forman granulomas tan grandes que impiden el tránsito de los alimentos por el intestino.

Si los granulomas son más pequeños o aparecen síntomas gastrointestinales de menor intensidad, el veterinario puede intentar un tratamiento con medicamentos, menos invasivo.

Pero la mejor manera de evitar la anisakidosis es sin duda la prevención: se trata de una enfermedad transmitida únicamente por el pescado y solo si está crudo.

La legislación italiana nos obliga a no servir en los restaurantes pescado crudo que no haya sido congelado previamente (la congelación, al igual que la cocción, mata al gusano).

En cuanto al pescado que compramos y que también destinamos a los animales, las pescaderías tienen la obligación de exponer este cartel en el establecimiento: el pescado solo puede consumirse crudo si ha sido congelado previamente durante 96 horas (fíjense la próxima vez que entren en una pescadería).

Esta indicación debe seguirse necesariamente con respecto a los pescados (doradas, lubinas) y los moluscos (sepias, potas, calamares) por nuestra salud y la de nuestros animales. Eviten probar el pescado crudo mientras cocinan y eviten «darle un trocito» a su perro o a su gato (el gato suele asociarse con el pescado crudo) si les mira mientras cocinan. De este modo les harán un gran favor tanto a ustedes como a su amigo.

A este respecto: no hay ningún problema con el pescado cocido, pero atención al pescado crudo en sal o marinado en vinagre o limón. Los gusanos sobreviven en estas condiciones y, si el pescado no ha sido congelado previamente, el riesgo de la enfermedad permanece.