El vómito en el gato: las causas principales

El vómito en el gato: las causas principales

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En comparación con otros animales, el vómito en el gato es un acontecimiento bastante frecuente. Las razones por las que nuestro amigo felino puede expulsar la comida mediante el vómito pueden ser diversas. En la mayoría de los casos no hay de qué preocuparse, sobre todo si ocurre rara vez y sin síntomas adicionales. Veamos cuáles son las causas principales.

De media, de hecho, el gato puede vomitar hasta 3 veces al mes sin padecer por ello ninguna enfermedad. Las bolas de pelo, la voracidad al comer y la caza en el jardín pueden ser solo algunas de las situaciones que pueden provocar la aparición del vómito en nuestro amigo felino.

¿Vómito o regurgitación?

Otro aspecto que debemos tener en cuenta es que a menudo lo que a nosotros puede parecernos vómito, en realidad es una simple regurgitación. Distinguir estos dos acontecimientos no es tan difícil. Basta con observar atentamente al gato durante uno de estos episodios. gatto vomito rigurgito

En el caso del vómito, este siempre está precedido por las clásicas arcadas: el gato contrae rítmicamente el abdomen y aumenta la salivación. El aspecto del material expulsado del estómago puede tener una consistencia particular, ya que la comida ha sido parcialmente digerida. En esencia, todo lo que el gato ha comido será expulsado con un aspecto diferente.

En el caso de la regurgitación, en cambio, faltan las señales que preceden a la expulsión de la comida. Por tanto, el gato no tendrá arcadas, sino que se limitará a estirar la cabeza hacia delante, expulsando todo lo que ha ingerido hace poco. La regurgitación se manifiesta sobre todo con la expulsión de comida u otro material contenido en el esófago, el conducto que conecta el estómago con la boca. Considerando que el gato muy a menudo no mastica la comida, esta será expulsada en su forma original, casi siempre con la típica forma de “salchichón”.

Naturalmente, el aspecto del material regurgitado varía según la consistencia de la comida. En el caso de la regurgitación de croquetas u otros alimentos más consistentes, será posible valorar mejor la forma y el aspecto, a diferencia de los líquidos o los patés.

No debemos alarmarnos si…

Tanto si se trata de vómito como de regurgitación, algunas situaciones pueden favorecer la expulsión de la comida contenida en el estómago o el esófago. En particular, no debemos alarmarnos si:

  • La comida se ingiere demasiado rápido y con avidez;

  • El gato ha bebido demasiada agua;

  • Hay bolas de pelo en el vómito;

  • El gato ha jugado frenéticamente justo después de comer;

  • La comida ingerida estaba en mal estado;

  • El gato ha comido hierba gatera u otras plantas no tóxicas;

  • Hemos sustituido de repente el tipo de alimento;

  • El gatito acaba de comenzar el destete.

En caso de episodios aislados que ocurran en una de estas circunstancias, el gato generalmente vuelve a estar activo enseguida después de vomitar y puede volver a pedir comida al cabo de pocos minutos. En caso contrario, consulten inmediatamente a su veterinario.

¿Cuándo debemos preocuparnos?

El vómito podría representar una señal de alarma de problemas más graves si el gato presentara otros síntomas, entre ellos:

gatto triste con vomito

 

  • Vómitos frecuentes, al menos una vez al día;

     

  • Diarrea persistente;

  • Fiebre;

     

  • Apatía;

  • Debilidad;

  • Letargo;

  • Pérdida de peso;

  • Falta de apetito;

  • Dolor abdominal;

  • El gato bebe mucho y con frecuencia;

     

  • Vómito de color rojizo o verdoso;

  • Vómito con olor “fecal”;

  • Presencia de parásitos en el vómito.

Estos síntomas podrían poner de manifiesto la presencia en el gato de algunas afecciones y enfermedades. Las principales son:

  • Cuerpos extraños en el estómago o el intestino;

     

  • Bolas de pelo que impiden el paso de la comida;

  • Estreñimiento;

  • Intolerancias y alergias alimentarias;

  • Gastritis;

  • Gastroenteritis bacterianas o víricas;

     

  • Obstrucciones intestinales;

  • Presencia de parásitos en el intestino, similares a granos de arroz o estrechos y alargados;

  • Inflamaciones del páncreas o del hígado;

  • Diabetes;

  • Insuficiencia renal;

     

  • Infecciones respiratorias;

  • Intoxicación o envenenamiento;

  • Tumores del estómago o del intestino;

  • Trastornos neurológicos;

  • Presencia de fecalomas, masas compactas de heces duras en el intestino.

Si su gato presentara uno de los síntomas mencionados, llévenlo inmediatamente al veterinario, que podrá identificar

 

la causa del problema mediante una exploración minuciosa. Uno de los principales riesgos relacionados con el vómito persistente, de hecho, es la deshidratación.

La pérdida excesiva de líquidos, sobre todo si el vómito está asociado a diarrea, puede poner en riesgo la salud del gato. Por este motivo, en la mayoría de los casos, el veterinario procederá inmediatamente a rehidratar al gato mediante una infusión, para reponer los líquidos perdidos.

Una vez identificada la causa, será más sencillo someter al paciente de cuatro patas a un tratamiento específico y dirigido.

¿Qué hacer si el gato vomita con frecuencia?

Si su veterinario ha descartado afecciones o enfermedades concretas que puedan provocar la aparición frecuente del vómito, pueden poner en práctica algunos consejos para ayudar a su gato. gatto dal veterinario visita pancia

 

 

  • Intenten cambiar la alimentación. Podrían elegir un alimento más digestible, por ejemplo a base de pollo o pavo, o uno monoproteico, para comprobar la presencia de intolerancias o alergias alimentarias. En cualquier caso, el veterinario sabrá aconsejarles de la mejor manera;

  • Obliguen al gato a comer más despacio. Intenten darle ustedes mismos la comida, esperando unos segundos entre un bocado y otro. Para hacer más agradable esta operación, prueben con los juegos de inteligencia. Se introducen las croquetas en el soporte semicerrado, obligando al gato a esforzarse para conseguir abrirlo;

  • Eleven el cuenco sobre una superficie elevada. En el mercado hay soportes para los cuencos de agua y comida a la altura del felino. La posición de la cabeza hacia abajo durante la comida podría provocar dificultades en el descenso de la comida por el esófago;

  • Alejen todos los objetos y plantas que puedan atraer a su gato. Presten especial atención a cintas, cordeles e hilos para cerrar las bolsas de basura. Recuerden que todo lo que pueda recordar vagamente a la cola de un ratón es muy interesante para el gato. Si el gato ha ingerido un cuerpo extraño, deberán actuar correctamente;

  • No hagan comer juntos a varios gatos. Si tienen más de un gato, denles de comer en momentos distintos o en lugares de la casa suficientemente alejados. A menudo, los gatos más ansiosos pueden ingerir la comida con voracidad para impedir que los otros gatos se la quiten.

Si ni siquiera estas medidas funcionaran, será el momento de realizar nuevas investigaciones por parte del veterinario.

 

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