El glaucoma en perros y gatos

El glaucoma en perros y gatos

Entre los problemas que afectan a los ojos de nuestros amigos de cuatro patas, uno de los más frecuentes es el glaucoma, un trastorno ocular que presenta características muy particulares. Descubramos en qué consiste, cuáles son sus causas y cómo se puede tratar el glaucoma en perros y gatos.

Qué es el glaucoma

Cuando hablamos de glaucoma, nos referimos a una patología que se manifiesta cuando la presión dentro del ojo aumenta tanto que provoca consecuencias graves. Para explicar mejor esta definición, intentemos entender cómo está estructurado el ojo.

struttura occhio anatomiaEl globo ocular, del cual solo podemos ver la parte más externa, está profundamente encajado en una cavidad del cráneo. Su superficie está cubierta por diversas estructuras de revestimiento, dispuestas en capas superpuestas, cada una con una función específica. La parte más externa es la esclerótica, que en la parte anterior –la que podemos ver– recibe el nombre de córnea. Debajo de la esclerótica encontramos la coroides, rica en vasos sanguíneos, mientras que la parte más interna es la retina, que contiene todos los nervios indispensables para la visión. En la parte más anterior podemos distinguir, además de la córnea transparente, también el iris –la porción responsable del color del ojo–, en cuyo centro encontramos la pupila, un orificio negro por el que pasa la luz. Detrás del iris se encuentra el cristalino, una lente fina que sirve para enfocar las imágenes captadas por la retina, y el cuerpo ciliar.

El cuerpo ciliar, en particular, es la estructura implicada en el glaucoma. Su función es producir un líquido transparente, llamado “humor acuoso”, que contribuye a determinar la curvatura característica del globo ocular. Este líquido es producido por el cuerpo ciliar y posteriormente drenado adecuadamente por una estructura situada en el ángulo entre el iris y la córnea. El equilibrio entre la producción y la reabsorción del humor acuoso hace que el volumen de líquido dentro del ojo sea siempre constante, al igual que la presión intraocular.

El glaucoma aparece cuando este equilibrio se altera, por lo que la presión registrada dentro del ojo se vuelve demasiado elevada.

Las causas

El glaucoma es más frecuente en el perro que en el gato, que además puede tolerar la presión intraocular elevada con consecuencias menos graves. Asimismo, tiende a aparecer sobre todo en animales adultos, mayores de 5 años.

En general, según las causas desencadenantes, podemos distinguir dos formas de glaucoma:

  • Glaucoma primario: no depende de otras condiciones y patologías y es el más común. Está causado por una disfunción particular del animal, denominada “goniodisgenesia”, que afecta precisamente al ángulo entre el iris y la córnea, donde tiene lugar el drenaje del humor acuoso. Si este ángulo es demasiado estrecho respecto a lo normal, se habla de “glaucoma primario de ángulo cerrado/estrecho”; en caso contrario, de “glaucoma primario de ángulo abierto”;

  • Glaucoma secundario: se produce como consecuencia de otros trastornos, como catarata, uveítis, luxación del cristalino o medicamentos.

En cualquier caso, entre las principales causas del glaucoma primario encontramos sobre todo una predisposición racial. Entre las razas de perros más propensas al glaucoma se encuentran: Husky, Chow Chow, Shar Pei, Shih tzu, Beagle, Cocker Spaniel, Pastor Alemán y varias otras.

En el gato se habla sobre todo de glaucoma secundario, aunque algunas razas –como los Persas, Siameses y Birmanos– están más predispuestas al glaucoma primario.  

Los síntomas

Los síntomas del glaucoma son realmente muy característicos. Pueden afectar a un solo ojo (glaucoma unilateral) o a ambos (glaucoma bilateral), que presentarán:glaucoma gatto occhi

  • Enrojecimiento

  • Aumento del volumen del globo ocular

  • Pupila dilatada (midriasis)

  • Opacificación de la córnea

  • Aumento del lagrimeo

  • Dolor (el animal se frota repetidamente el ojo)

  • Disminución de la visión hasta la ceguera

Además de estos síntomas que afectan únicamente al ojo, el animal seguramente también se mostrará abatido, desganado y a menudo inapetente, debido al dolor intenso.

El glaucoma solo puede ser diagnosticado por el veterinario, además de mediante el examen ocular, con un instrumento especial capaz de medir la presión intraocular de forma rápida e indolora. El valor normal en perros y gatos no debería superar los 25 mmHg (se calcula en milímetros de mercurio), mientras que por encima de 30 mmHg se habla de una presión muy elevada.

En el gato es difícil que se manifieste una forma aguda, a diferencia de la crónica, por lo que los síntomas pueden comenzar a aparecer incluso mucho tiempo después del inicio del problema.

Cómo se trata

El tratamiento del glaucoma es bastante complejo, porque a menudo requiere una terapia farmacológica muy prolongada, en algunos casos incluso durante toda la vida del animal. Entre los fármacos más utilizados se encuentran sobre todo los diuréticos, los antiinflamatorios, los corticoides, sustancias utilizadas para reducir la presión arterial o la pilocarpina, un medicamento capaz de contraer la pupila para mejorar el drenaje del humor acuoso.
La terapia quirúrgica, en cambio, entra en juego cuando la farmacológica no ha conseguido buenos resultados o resulta impracticable.