Decidir compartir la vida con un animal doméstico es una elección bastante común, pero muchos se enfrentan al dilema: ¿perro o gato? Un dilema que a menudo se resuelve
por los gustos o por la irresistible atracción repentina de un hocico y dos ojos dulcísimos; así, uno acaba con un perro en brazos cuando quizá pensaba adoptar un gato, y viceversa.
Cuando, en cambio, las ideas están claras, el animal elegido es el que corresponde a las propias necesidades y al estilo de vida. Vivir con un gato o con un perro presenta diferencias sustanciales que ponen de manifiesto quiénes somos y qué queremos. Algunos estudios realizados por la Carroll University de Waukesha, situada en Wisconsin (EE. UU.), han destacado incluso cómo la personalidad del ser humano resulta decisiva a la hora de elegir convivir con un perro o con un gato; quienes prefieren los gatos tienen un carácter inconformista, amantes de sus hábitos, muy discretos y afectuosos, disfrutan rodeándose de comodidades y de la buena cocina.
Quien prefiere un perro como animal doméstico ama la vida al aire libre, los paseos, las excursiones y la naturaleza; prefiere la aventura y el movimiento, los espacios abiertos, socializa con mucha facilidad y en el 70% de los casos practica deporte de forma habitual. También existe un porcentaje bastante significativo de personas que deciden tener tanto un perro como un gato, y la experiencia de la convivencia entre humanos y animales se vuelve aún más interesante y enriquecedora; el intercambio emocional y afectivo alcanza una gran variedad. Además, los animales saben sorprender al ser humano con gestos y hábitos que hace tiempo desmintieron la creencia de que perros y gatos no pueden convivir.

Si los animales que viven con personas reciben una buena educación y se acostumbran a la convivencia doméstica, la convivencia produce excelentes resultados; veremos así a un minino durmiendo plácidamente entre las patas de Fido, e incluso compartiendo la comida del mismo cuenco en buena armonía. Decidir tener uno o varios animales domésticos es una elección positiva y beneficiosa para todo el entorno familiar, especialmente para quienes tienen niños. Crecer junto a un animal doméstico es importante para el desarrollo psicofísico de nuestros hijos; la cercanía de un animal, es decir, de otro ser vivo que requiere cuidados, afecto y atención, hace que los niños sean más responsables y seguros de sí mismos, y favorece la maduración y las manifestaciones socioafectivas.
Naturalmente, no hay que descuidar la importancia de aplicar normas y precauciones, tanto higiénicas como organizativas; la limpieza y el cuidado de la alimentación, los controles veterinarios y las vacunaciones son elementos fundamentales y obligaciones necesarias para con vuestro perro o gato, al igual que para con vuestros hijos y su bienestar, para una convivencia feliz y duradera con vuestro compañero peludo.

