Nuestros animales también pueden presentar síntomas de depresión, igual que nosotros. Las razones de un problema tan complejo pueden variar desde algunas situaciones desencadenantes en la familia y en el entorno en el que viven, hasta distintas enfermedades y trastornos. Veamos qué es la depresión y cómo evitarla.
Probablemente, una de las razones que puede influir en el estado de ánimo del perro y del gato está relacionada precisamente con el hecho de que en casa no pueden hacer las mismas cosas que harían en la naturaleza. Ambos son depredadores, por lo que están acostumbrados a vivir al aire libre, cazar, revolcarse en la hierba y aparearse.
Tener una familia es, sin duda, un aspecto muy positivo. El afecto, las atenciones, no pasar hambre y los cuidados médicos son solo algunos de los privilegios de los animales que viven en casa.
Al mismo tiempo, sin embargo, sufren en cierto modo una reprogramación de sus necesidades y actividades. El propietario siempre pone la comida a su disposición, el entusiasmo de la caza se sustituye por los juguetes y el placer del apareamiento se les niega mediante la esterilización.
Por eso, a menudo nuestras mascotas pueden sentirse poco motivadas, precisamente porque no encuentran en casa los mismos estímulos que tendrían siempre a su disposición en la naturaleza.
Un buen propietario debería saber compensar las necesidades de su amigo también desde este punto de vista. Esto solo se puede conseguir pasando tiempo de calidad con el animal, dedicándose a los paseos, al juego y a los mimos.
Las causas de la depresión
Entre las principales razones de la depresión en perros y gatos se encuentra sobre todo la falta de estas actividades, porque cada vez más a menudo se quedan solos en casa, sin posibilidad de jugar o interactuar con otros animales o con el propietario.
Además, entre las causas de depresión se incluyen todos los cambios drásticos de la rutina diaria, como una mudanza, la llegada de un bebé o de otro animal y la pérdida de un miembro de la familia.
Las situaciones más frecuentes que pueden favorecer la depresión incluyen:
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Mudanza;
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Vejez;
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Nacimiento de un bebé;
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Adopción de otro animal;
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Separación de los cachorros de su madre;
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Traslado de un miembro de la familia;
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Ausencia temporal de los propietarios durante las vacaciones;
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Adopción por parte de otra familia;
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Estancia más o menos prolongada en una residencia canina;
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Síndrome de perrera o de privación sensorial, típico de los animales que siempre han vivido aislados, sin contacto alguno con los objetos y ruidos normales propios de una casa o de una ciudad, y que reaccionan con ansiedad, depresión y fobias cuando se incorporan a un contexto distinto de aquel al que están acostumbrados;
- Duelo.
Al mismo tiempo, algunas enfermedades o condiciones médicas también pueden inducir en el animal un estado de apatía que llegue a desembocar en depresión.
Los síntomas de la depresión
Pero ¿cuáles son las señales típicas de este problema y cómo se puede reconocer la depresión en perros y gatos?
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Duerme más de lo habitual;
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Come poco y rechaza la comida que le ofrecéis;
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No muestra interés por sus juegos favoritos;
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Tiende a aislarse;
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Sale sin ganas a dar el paseo diario;
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No reacciona cuando lo llamáis.
Qué hacer
En estos casos es muy importante, ante todo, acudir al veterinario para descartar la presencia de un problema de salud. Después se podrá intervenir siguiendo una serie de consejos y precauciones para ayudar al animal a superar la depresión. Los principales son:
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Hacedle sentir vuestra presencia;
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Acariciadlo a menudo;
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Habladle con un tono de voz bajo y dulce. Le ayudará a sentiros a su lado;
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Intentad estimularlo con sus juegos habituales. En el caso del gato puede ser útil elegir juguetes a base de hierba gatera, que todos los felinos suelen apreciar especialmente. En el mercado también existen sprays atrayentes para pulverizar sobre los juguetes, haciéndolos más estimulantes;
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Ofrecedle su alimento preferido, si es posible después de calentarlo ligeramente. El calor, de hecho, hace que el olor de la comida sea más fácil de percibir;
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Flores de Bach: representan uno de los remedios más famosos de la medicina alternativa. Son preparados naturales especiales capaces de actuar directamente sobre el estado de ánimo y las emociones. En los últimos años también se utilizan cada vez más en animales domésticos para tratar problemas como la depresión, las fobias y los estados de ansiedad. Pedid consejo a un médico homeópata o a vuestro veterinario, que podrá recetaros una preparación de Flores de Bach específica para vuestro animal.
La depresión es un problema que a menudo se subestima, pero que también puede tener graves consecuencias. Intentad actuar cuanto antes, ayudando al animal a volver a ser el amigo juguetón y despreocupado de siempre.

