Los gatos que viven en casa no tienen a su disposición todo lo que un gato acostumbrado a corretear por el jardín o el campo puede utilizar para divertirse. Por este motivo es importante estimularlos siempre de la manera adecuada, haciéndolos jugar todos los días. Veamos cuál es la forma correcta de jugar con tu gato.
¿Por qué es importante jugar?
Cuando adoptamos un cachorro, es realmente difícil contener su entusiasmo y vitalidad, sobre todo durante la noche. A menudo, los nuevos propietarios se encuentran pasando noches enteras en vela, porque el pequeño no tiene ninguna intención de calmarse.
Este aspecto parece estar en fuerte contradicción con otro hecho, relacionado con la gran necesidad de dormir de los gatitos muy pequeños. En realidad, ambos aspectos son ciertos.
Los gatitos deben dormir mucho y bien para poder crecer, pero una vez despiertos necesitan recibir estímulos constantes para “liberar” su energía. La mejor manera de hacerlo es precisamente mediante el juego.
Participéis o no en el juego, no es relevante, porque el gatito encontrará interesante cada objeto de la casa. Desde sus juguetes recién estrenados hasta vuestros pies moviéndose bajo las mantas. Todo es estimulante y digno de atención.
Una vez que el gato se convierte en adulto, sus ganas de jugar disminuyen progresivamente, hasta volverlo en la mayoría de los casos poco activo y raramente interesado en el entretenimiento y la interacción.
Algunas razas, en particular, de adultas se vuelven aún más propensas al sedentarismo; entre ellas, el Persa, pero también todas las demás razas consideradas “de adorno”.
El riesgo al que se enfrentan los gatos demasiado sedentarios es tanto físico como emocional.
Desde el punto de vista físico, el ejercicio ayuda a mantener el peso corporal, previniendo el riesgo de sobrepeso y obesidad, pero también permite garantizar la salud de todo el organismo.
El sobrepeso, de hecho, influye negativamente en el bienestar del corazón y del sistema circulatorio, así como en los huesos y las articulaciones, que deben soportar un peso excesivo.
Al mismo tiempo, la actividad física también ayuda a regular el estado de ánimo, actuando como un excelente antídoto contra el aburrimiento y la depresión.
El riesgo al que se enfrentan nuestros gatos domésticos es precisamente el de dejarse llevar, hasta el punto de no encontrar ya estímulos para afrontar el día.
Un gato deprimido nunca es un problema que deba tomarse a la ligera.
¿Para qué sirve el juego?
El juego es esencial tanto para los gatitos como para los gatos adultos.
Desde pequeños, los gatitos juegan constantemente con sus hermanos. La madre fomenta el juego sobre todo como método educativo.
A través de pequeños mordiscos, luchas y carreras desenfrenadas, los gatitos pueden aprender a relacionarse con sus semejantes. La madre reprende a los pequeños demasiado exuberantes o descarados, enseñándoles a relacionarse correctamente con los adultos y con los demás gatitos.
El juego también es una herramienta que la madre utiliza para mostrar a sus crías cómo capturar presas. El principio básico del juego, sobre todo para los gatos que viven en casa, es simular la caza.
Por este motivo, el gato adulto que no puede salir al jardín o a la terraza deberá recrear necesariamente en casa el entorno ideal para cazar.
El juego también es esencial para estimular los sentidos del gato. Si los perros son conocidos por su increíble oído, los gatos, en cambio, ven muy bien.
Por eso hay que intentar mantener siempre activa su vista, al igual que los demás sentidos.
El gato es un hábil cazador: en la naturaleza, con sus presas, y en casa, con sus juguetes.
Su esqueleto, sus articulaciones, sus cinco sentidos, su agilidad y su postura lo convierten en uno de los animales más ágiles y rápidos que existen en la naturaleza. Cada movimiento está cuidadosamente estudiado y calculado para capturar la presa.
¿Qué juegos son más adecuados?
Naturalmente, todo lo que pueda servir al gato para simular una jornada de caza es ideal. Por tanto, serán excelentes los ratoncitos de cuero sintético o tela, los cebos con plumas, las cuerdas y todos los demás objetos que puedan servir como presas.
En realidad, el gato no distingue mucho entre un juguete específico y un objeto de la vida cotidiana.
Intentad lanzar a vuestro gato una bolita de papel de aluminio y veréis enseguida su entusiasmo.
En teoría, todos los objetos capaces de estimular los sentidos del gato son perfectamente adecuados.
Fijaos. La mayoría de los juguetes para animales que se comercializan intenta crear sensaciones visuales, sonoras y olfativas que animen al gato a jugar.
Los ruidos crujientes y los destellos luminosos producidos por el papel de aluminio, así como el embriagador olor de la hierba gatera, son estímulos irresistibles para un gato.
En el mercado existen muchísimas categorías de juguetes. Los hay para todos los gustos y edades.
Pelotas que se iluminan, punteros láser con forma de ratón, cañas para jugar con el propietario; la elección es muy amplia.
Si, en cambio, preferís utilizar objetos domésticos para jugar con vuestro gato, empezad con las bolitas de papel de aluminio. Después, dejaos guiar por las preferencias de Fuffi.
Podéis estar seguros de que él elegirá los objetos que más le interesen, desde nueces hasta pinzas para tender la ropa.
Un excelente consejo es crear juguetes caseros que contengan comida seca o premios. Incluso una bola de plástico de los huevos de chocolate puede ser perfecta.
Haced algunos agujeritos y llenadlas de croquetas, para que el gato perciba el olor de la comida y se sienta aún más estimulado a cazar.
Cómo jugar correctamente
Como hemos dicho antes, el juego debe simular la actividad de la caza.
Por este motivo es muy importante utilizar los juguetes del gato, haciéndolos lo más parecidos posible a una presa.
No se los ofrezcáis directamente. Es mejor esconderlos parcialmente bajo un cojín o sobre una repisa, por ejemplo, y dejar que sea el gato quien se acerque lentamente.
Al principio le darán bastante miedo, pero la curiosidad será demasiado fuerte para resistirse (¿ya hemos dicho que los gatos están entre los animales más curiosos de la naturaleza?).
Si, por el contrario, no quiere saber nada, haced que el juguete resulte más estimulante, moviéndolo lentamente hacia el gato y retirándolo una vez que hayáis conseguido atraer su atención.
En cualquier caso, en el mercado existen sprays atrayentes a base de hierba gatera que sirven precisamente para hacer más atractivos los juguetes viejos o poco interesantes para el gato.
A propósito de la hierba gatera, esta planta también se conoce como catnip, y es una de las principales pasiones de los gatos. La nepeta cataria, de hecho, contiene una sustancia muy parecida a las feromonas del gato.
El gato produce estas sustancias para marcar el territorio y las libera, por ejemplo, cada vez que frota el hocico contra nuestras piernas o los muebles de casa.
Cuando el gato percibe las feromonas de la hierba gatera, queda embriagado y empieza a revolcarse, frotarse y ronronear.
Elegid, por tanto, juguetes a base de c
atnip, o comprad hierba gatera seca en polvo para llenar pelotas de plástico que puedan abrirse.
Los peligros del juego
Algunos juguetes para gatos, así como ciertos objetos nuestros de los que puede apropiarse, pueden resultar peligrosos para su salud.
Prestad especial atención a todos los juguetes que contengan cintas, cuerdas finas e hilos de algodón, porque el gato podría ingerirlos al confundirlos con la cola de un ratoncito.
Si elegís fabricar juguetes con objetos que tengáis en casa, aseguraos de que las dimensiones sean adecuadas, porque unas pelotas demasiado pequeñas podrían ser ingeridas accidentalmente por el gato.
Lo mismo se aplica a ratoncitos y peluches con partes desmontables. En pleno juego, el gato podría morderlos y comérselos. La ingestión de cuerpos extraños podría provocar graves consecuencias para su salud.
Recordad siempre que el juego es fundamental para los gatos de todas las edades, pero procurad supervisar siempre las actividades de vuestro amigo.


