FOS y MOS en la dieta del perro y del gato

FOS y MOS en la dieta del perro y del gato

Cuando leemos las etiquetas de los alimentos para nuestros amigos de cuatro patas, encontramos a menudo referencias a la salud intestinal del perro y del gato. Entre los ingredientes que desempeñan una función beneficiosa para la digestión, no pueden faltar los prebióticos, en particular los FOS y MOS. Pero ¿qué son y cómo actúan en el organismo?

¿Qué son los prebióticos?

Las siglas FOS y MOS indican los fructooligosacáridos y los manano-oligosacáridos. Estos dos ingredientes, que suelen encontrarse en los alimentos para animales, no son más que fibras beneficiosas que forman parte del amplio grupo de los prebióticos.

Los prebióticos –completamente distintos de los probióticos – son azúcares especiales capaces de garantizar el bienestar del intestino y no solo de este, gracias a su función nutracéutica (que une la stomaco cane gatto batteri fermenti lattici probioticinutrición y la farmacéutica). Incluyen principalmente fibras, es decir, los carbohidratos que recubren las paredes de los vegetales, formados por distintas unidades de glucosa y otros azúcares simples, como la fructosa o el manano. Su composición los hace absolutamente indigeribles en el estómago y en el primer tramo del intestino, pero esto no es un aspecto negativo. De hecho, así los prebióticos pueden llegar intactos al intestino grueso, donde encuentran una serie de microorganismos (bacterias, hongos y protozoos) que ejercen efectos beneficiosos para la salud del aparato digestivo y de todo el organismo. Sin embargo, estas bacterias necesitan alimento para poder reproducirse y desempeñar sus funciones. Pues bien, los prebióticos no hacen más que proporcionarles el alimento y las condiciones necesarias para su supervivencia y reproducción.

Sin una flora microbiana sólida y sana, el intestino no funciona bien y todo el organismo se resiente; ahora veremos por qué. Estas bacterias, además de competir con los microorganismos “malos”, logran fermentar las fibras y obtener muchas sustancias beneficiosas para ellas y para el organismo que las alberga, entre las que destacan los ácidos grasos volátiles (ácido acético, propiónico y butírico), que son absorbidos por el intestino. Los ácidos grasos volátiles son fundamentales para las células que recubren el intestino, ya que les permiten mantener su integridad y garantizar un buen funcionamiento del aparato digestivo. Además, estos ácidos grasos consiguen mantener bastante bajo el pH intestinal, de modo que algunos grupos de bacterias “malas” (como los Clostridios) no puedan sobrevivir.

Pero no es todo, porque debajo de estas células hay otras que forman parte del sistema inmunitario, capaces de intervenir en caso de ataque por parte de bacterias, virus y otros microorganismos “malos”. Estas células también necesitan mucho alimento para poder multiplicarse y actuar como deberían.

Por el contrario, los probióticos (a los que hemos dedicado un artículo específico) son lo que comúnmente llamamos “fermentos lácticos”, es decir, todas esas bacterias “buenas” que ingerimos con el yogur o con suplementos específicos cuando nuestro intestino está algo alterado. De este modo, podemos “recargar” la población de microorganismos normalmente presentes en el intestino, por ejemplo después de un tratamiento antibiótico o cuando aparecen síntomas como la diarrea.

Prebióticos y probióticos, aunque tienen funciones diferentes, son ambos de vital importancia. Sin el aporte adecuado de prebióticos –con la dieta o mediante suplementos– los microorganismos “buenos” no pueden alimentarse ni multiplicarse como deberían.

FOS y MOS

Veamos en detalle los dos prebióticos más importantes: FOS y MOS.

Los FOS son fibras solubles (pueden disolverse en agua), cuyo principal representante es la inulina, presente en muchos vegetales, como la achicoria, los espárragos, las alcachofas, las legumbres, el ajo y la cebolla, pero también en los plátanos y el trigo. Son azúcares bastante pequeños, formados por un máximo de 5 unidades de glucosa y fructosa. El aspecto más importante de los FOS es que proporcionan alimento exclusivamente a las bacterias “buenas”, que así consiguen reproducirse a buen ritmo. Cuando el número de estas bacterias es elevado, se crea un mecanismo de competencia frente a las bacterias y otros microorganismos “malos”, que no logran multiplicarse como querrían en el intestino, precisamente porque las bacterias “buenas” se reservan todas las sustancias nutritivas disponibles. verdure fos mos cane

Los MOS tienen las mismas propiedades beneficiosas para la salud intestinal, pero las consiguen mediante un mecanismo distinto al de los FOS. De hecho, los manano-oligosacáridos, que derivan de las paredes de las levaduras, están formados por dos azúcares diferentes (glucosa y manano), capaces de adherirse a las bacterias “malas” y eliminarlas con las heces.

Sin embargo, como todas las fibras, también los FOS y MOS pueden causar algún pequeño problema si se toman en exceso. Al ser fibras solubles, en contacto con el agua presente en el intestino se hinchan y crean una masa gelatinosa que acelera el tránsito. Este aspecto resulta muy útil en caso de estreñimiento, pero podría provocar diarrea y flatulencia si se consumen en grandes cantidades.
La mayoría de los alimentos ya incluye cierta cantidad de FOS y MOS. No obstante, para los perros con necesidades específicas (tratamientos antibióticos, trastornos gastrointestinales) o en caso de dietas caseras, puede ser necesario recurrir al uso de suplementos a base de prebióticos, en particular FOS y MOS.