Las tenias en perros y gatos: cuáles son y cómo eliminarlas

Las tenias en perros y gatos: cuáles son y cómo eliminarlas

Todos nosotros, en algún momento de la vida, hemos oído hablar de las tenias. Se encuentran entre los parásitos humanos más conocidos: gusanos de hasta diez metros de longitud en una persona, que se alimentan a su costa y provocan adelgazamiento y, en algunos casos, incluso la muerte.

Afortunadamente, en el ser humano las tenias ya no están tan extendidas como hace cincuenta años, mientras que los perros y los gatos no pueden contraer la Tenia solium ni la Tenia saginata, las dos especies que afectan al ser humano.

Sin embargo, los animales domésticos también tienen sus propias tenias, que forman parte de los parásitos intestinales y que conviene conocer para proteger su salud y, a veces, también la nuestra.

Qué es una tenia

Las tenias son gusanos. Pertenecen al grupo de los llamados “gusanos planos” porque están aplanados lateralmente y se comportan de una forma particular. Tienen una cabeza con cuatro ventosas que utilizan para adherirse a la pared del intestino y no desprenderse nunca más, y crecen, alargándose.

Su cuerpo está formado, un poco como un collar de cuentas, por muchas pequeñas unidades (llamadas proglótides), en las que van madurando los huevos. La última de estas proglótides, llena de huevos, se desprende y sale del intestino con las heces.

El problema de la tenia se debe a que consume los nutrientes ingeridos por el perro o el gato, privándolo de alimento.

Dipylidium caninum

La tenia más peligrosa y extendida por nuestra zona, que pese a su nombre afecta tanto a perros como a gatos, es sin duda Dipylidium caninum.

Se trata de un gusano que puede alcanzar entre quince y setenta centímetros de longitud, con un diámetro de unos 3 milímetros. Es largo y delgado, en definitiva, y como se puede entender causará bastantes problemas porque es muy grande.

El animal la contrae de una forma particular, es decir, al ingerir una pulga. Teóricamente también afectaría al ser humano, pero es difícil que nosotros ingiramos una pulga. Para perros y gatos, en cambio, es más sencillo: sienten picor, causado por la pulga que se mueve sobre la piel, y para aliviarlo se mordisquean.

Si al hacerlo la pulga les salta accidentalmente a la boca, después la ingieren.

La forma larvaria de la tenia se encuentra en la pulga, pero mientras esta última se digiere, el Dipylidium se encuentra perfectamente a gusto en el intestino, donde se fija y empieza a crecer.

Cuando ponga los huevos, expulsados con las heces, estos podrán ser ingeridos por las pulgas, que volverán a infectarse.

Si nuestro perro o gato tiene este gusano en el intestino, lo notaremos por síntomas bastante característicos: primero la diarrea, después el vómito porque hay algo de más en el aparato digestivo. Además, el apetito aumenta porque la tenia come la mitad del alimento ingerido por el perro o el gato, mientras que el animal adelgaza por el mismo motivo.

Matar las tenias no es difícil y existen medicamentos específicos que administrará el veterinario; lo importante es darnos cuenta del problema para llevar al animal al médico antes de que la situación se vuelva demasiado crítica.

Hemos dicho que el problema original son las pulgas: por tanto, para resolver el problema de raíz, debemos evitar que entren en contacto con el perro o el gato. Podemos hacerlo sencillamente gracias a los antiparasitarios que se encuentran en cualquier lugar, para aplicar sobre la piel (Advantix, Frontline y demás).

Sin embargo, si no tenemos la costumbre de administrar estos productos al animal, debemos prestar atención a la presencia de pulgas: acariciemos al perro o al gato a contrapelo y, si las hay, veremos muchos puntitos negros en la base de cada pelo: son las heces de las pulgas, que indican su presencia, aunque resulta difícil verlas.

Llevemos entonces al perro o al gato al veterinario, quien, además de administrar antipulgas para eliminarlas, administrará también medicamentos contra la tenia de forma preventiva, por si el Dipylidium hubiera conseguido entrar en el organismo.

Si el animal estaba afectado por este gusano, también es importante limpiar a fondo el entorno en el que vive: si hubiera huevos de tenia, las pulgas podrían comerlos y volveríamos a tener el mismo problema unos meses después.

Echinococcus granulosus

Unas palabras también sobre esta tenia, que afecta a los perros.

En realidad, este gusano es muy corto, no alcanza un centímetro y no causa problemas al perro, pero es muy, muy peligroso para el ser humano y para los animales que lo rodean.

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Los huevos se expulsan con las heces y pueden ser ingeridos por animales herbívoros (vacas, ovejas, caballos) o también por el ser humano, por ejemplo con una hoja de lechuga, frutos del bosque u otros productos de la huerta; en los herbívoros y en el ser humano, el equinococo crea un quiste, que se sitúa en el organismo (en el hígado, los pulmones o el cerebro) y crece poco a poco, igual que un tumor. Hay personas que han muerto a causa de estos quistes situados en el cerebro, también porque son dificilísimos de operar: son como globos llenos de agua y, si se rompen, incluso por error del cirujano, se forman muchos otros por todo el cuerpo.

Si quien sacrifica los animales herbívoros, quizá de forma doméstica, tira al suelo los órganos no comestibles, el perro puede comerlos y volver a contaminarse con la tenia.

Por tanto, si vivís en el campo o tenéis animales que se sacrifican cerca de casa, aunque el equinococo no cause problemas al perro, desparasítalo al menos una vez al año. De este modo podréis estar seguros de eliminar las tenias de su organismo y podréis comer los productos de vuestra huerta sin temor a contraer este peligroso parásito.