Aunque la ansiedad por separación es un problema del que se oye hablar a menudo, la mayoría de los propietarios tiende a no prestarle la atención que merece, precisamente porque no sabe exactamente en qué consiste ni qué hacer para remediarlo. En este artículo intentaremos explicar cuáles son las razones por las que el perro puede sufrir esta forma de ansiedad y cuáles son los remedios para limitar el malestar tanto de los propietarios como del perro.
La ansiedad por separación es un problema muy frecuente en los perros, con el que muchos propietarios tienen que lidiar, no solo metafóricamente, sino también en sentido literal.
Se manifiesta sobre todo cuando el perro se queda solo en casa durante varias horas. A su regreso, los propietarios se encuentran con las “necesidades” en la alfombra, las patas de la mesa roídas y las plantas volcadas en el suelo. Además, después de una jornada laboral, se ven obligados a afrontar las inevitables discusiones con los vecinos, cansados por los ladridos continuos del perro.
Qué es
La ansiedad por separación es un trastorno de conducta que se manifiesta sobre todo cuando el perro se queda solo en casa. Es precisamente en estas circunstancias cuando empieza a descargar toda su ansiedad sobre los muebles y los objetos, llevando a cabo comportamientos que al propietario podrían parecerle travesuras.
De hecho, está muy extendida la creencia de que todos los daños que el perro causa en ausencia del propietario son “simplemente” una forma de comunicarle su disgusto por haberlo dejado solo.
En realidad, la situación es mucho más compleja de lo que puede parecer, porque el perro que se comporta así no lo hace porque esté enfadado u ofendido, sino exclusivamente porque experimenta un malestar interno al que no puede dar voz de otras maneras.
Cómo se manifiesta
El perro presa de la ansiedad por separación puede mostrar una o varias señales típicas exclusivamente en ausencia del propietario:
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Destruye los muebles, rebusca en la basura, excava en las plantas y causa otros daños de este tipo en casa;
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Tiende a orinar y defecar en el suelo o en las alfombras;
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Ladra y aúlla durante mucho tiempo.
Estas son las situaciones clásicas que permiten diagnosticar la ansiedad por separación. No obstante, el perro puede realizar otros comportamientos cuando se queda solo, como:
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Se niega a comer y beber;
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Araña la puerta de casa;
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No se mueve del recibidor o de las ventanas;
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Vomita o tiene diarrea;
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Se provoca heridas al morderse;
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Se come sus propias heces.
Las causas
Todos estos comportamientos que el perro realiza mientras el propietario está fuera de casa representan la expresión de algunas emociones que experimenta cuando se encuentra solo. En el origen de la ansiedad por separación puede haber, de hecho, traumas que el perro ha sufrido o el miedo a los ruidos procedentes del exterior.
Al mismo tiempo, sin embargo, la ansiedad por separación también puede estar relacionada con otras causas, por ejemplo, con una cuestión de dominancia. En la naturaleza, el perro dominante está siempre rodeado por los demás miembros de su manada. Por este motivo, si vuestro perro ha asumido el papel de líder de la manada en la familia, no tolerará quedarse en casa.
La ansiedad por separación también puede manifestar una relación inadecuada entre el propietario y el perro. Este es el caso típico de los perros excesivamente apegados a toda la familia o a uno solo de los propietarios.
En este caso, primero habrá que comprender si se trata realmente de una reacción ante la ausencia de esa persona concreta o si es una condición general relacionada precisamente con quedarse solo.
Si el perro está excesivamente apegado a un solo miembro de la familia, hay que observar algunas señales típicas:
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El perro está agitado solo cuando falta esa persona;
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El perro sigue constantemente a esa persona;
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El perro llora, aúlla y araña la puerta si esa persona está en el baño o en lugares donde no puede alcanzarla;
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Cada vez que percibe que esa persona está a punto de salir de casa, empieza a mostrarse alerta y preocupado;
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Al regresar, el perro muestra un entusiasmo desproporcionado.
Si, en cambio, estas señales están generalizadas a todos los miembros de la familia, probablemente el perro sufra ansiedad por separación relacionada precisamente con el hecho de quedarse solo.
Qué hacer
La ansiedad por separación puede tratarse de dos maneras.
La primera es la terapia farmacológica, destinada a reducir los niveles de ansiedad y estrés del perro. Una ayuda de este tipo debe ser decidida y prescrita exclusivamente por el veterinario. 
El segundo remedio consiste en el apoyo psicológico, que debe llevarse a cabo con la ayuda de un especialista en comportamiento. Después de analizar atentamente la situación, el especialista podrá explicaros las causas de la ansiedad por separación y proporcionaros las herramientas necesarias para resolverla.
La terapia conductual se basa sobre todo en la reeducación del perro, pero también del propietario, mediante una serie de consejos:
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No saludéis a vuestro perro cuando salgáis de casa, para no dar aún más importancia al momento de la salida;
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No mostréis un entusiasmo exagerado al regresar;
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Durante los 20 minutos previos a salir y los 20 minutos posteriores al regreso, dedicaos a vuestras actividades habituales e ignorad al perro;
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No le prestéis atención si ladra, salta o muestra demasiado entusiasmo al regresar. Volved a prestarle atención solo cuando esté tranquilo;
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Dejad siempre a disposición del perro juguetes estimulantes antes de salir;
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No regañéis en absoluto al perro si ha causado algún desastre en vuestra ausencia. No solo será incapaz de relacionar el reproche con lo que hizo horas antes, sino que podría reaccionar con más ansiedad;
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Cuando estéis en casa, entrenadlo con la orden “¡quieto!”, alejándoos cada vez más y premiándolo cuando consiga ejecutar la orden;
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Haced que el perro no asocie los ruidos y gestos típicos de la salida con vuestra ausencia. Cuando estéis con él, en distintos momentos del día, poneos el abrigo durante unos minutos, jugad con las llaves de casa o coged vuestro bolso.
Son consejos importantes y fáciles de poner en práctica. No esperéis obtener resultados inmediatos, porque el proceso de aprendizaje no es tan rápido. Solo con la práctica constante podréis ayudar a vuestro perro a no sentirse agitado cada vez que salgáis de casa.

