Sangre en la orina del gato: qué significa y qué hacer

Sangre en la orina del gato: qué significa y qué hacer

La presencia de rastros de sangre en la orina del gato puede ser señal de un problema bastante frecuente en los felinos domésticos: los trastornos de las vías urinarias. Reconocerlos y comprender sus causas es el primer paso para ayudar a nuestros gatos.

Hematuria es el término médico utilizado para describir la presencia de sangre en la orina, que adquiere una coloración rosada, más o menos intensa según la cantidad de sangre. Este síntoma suele estar asociado a otras señales que el gato puede manifestar ante diversos trastornos, entre ellas:

  • Poliuria: el gato orina con frecuencia;

  • Disuria: el gato adopta la postura habitual para orinar, pero no consigue eliminar nada;

  • Estranguria: el gato siente dolor al orinar, por lo que maúlla y se queja;

  • Periuria: el gato tiende a orinar en lugares inapropiados de la casa, a menudo delante de su propietario;

  • El gato se lame con frecuencia la zona genital porque siente escozor y molestias.

Todos estos síntomas pueden asociarse a una afección patológica denominada FLUTD, Feline lower urinary tract disease, en español enfermedades de las vías urinarias inferiores. No se trata de una única enfermedad, sino de un conjunto de trastornos que se manifiestan con los mismos síntomas, entre los que también se encuentra la hematuria.

Si el problema se agrava, también pueden aparecer otros síntomas, entre ellos:

  • Rechazo de la comida y del agua;

  • Fiebre;

  • Vómitos;

  • Confusión mental;

  • Apatía.

Las causas

Las principales causas que pueden provocar la presencia de rastros de sangre en la orina del gato son:

  • Cistitis idiopática felina o FIC: es la causa más frecuente de hematuria. El nombre de este trastorno puede parecer complejo, pero en realidad no lo es. La cistitis se define generalmente como la inflamación de la vejiga, el “saco” que recoge la orina antes de eliminarla. Idiopático es el término utilizado en medicina para indicar aquellas afecciones cuya causa no está confirmada, sino que solo existen diversas hipótesis. Entre las distintas teorías planteadas a lo largo de los años sobre la FIC, la más aceptada es la hipótesis nerviosa. Según esta teoría, algunas situaciones pueden resultar estresantes para el gato, como la falta de actividad física o la convivencia con otros animales, pero también ciertos hábitos incorrectos, por ejemplo, si el gato bebe poco y solo come alimento seco. El estrés afecta a todo el organismo y, en particular, al cerebro, que puede descargar la tensión sobre distintas partes del cuerpo, incluida la vejiga. En este caso, el cerebro estimula la producción de algunas sustancias capaces de provocar dolor, sensibilidad, hinchazón, inflamación y todos los demás síntomas de la FLUTD en la vejiga. Otro aspecto de este mecanismo, aún no completamente esclarecido, es que el cerebro también puede reducir el número de glucosaminoglucanos o GAG, unas sustancias especiales que recubren todo el interior de la vejiga y la protegen de las bacterias. En ausencia de GAG, la vejiga está más expuesta a infecciones bacterianas e inflamaciones;calcoli urinari gatto

  • Cálculos en la vejiga: seguramente ya habrán oído hablar de los cálculos, especialmente de los renales, la clásica “arenilla”. Este problema también puede manifestarse en nuestros gatos, pero, a diferencia del ser humano, en el que se encuentran sobre todo en los riñones o en los “conductos” que los conectan con la vejiga, en los felinos son mucho más frecuentes directamente dentro de la propia vejiga. Los cálculos urinarios pueden estar formados por estruvita u oxalatos. Los de estruvita están compuestos por magnesio, amoníaco y fosfatos, sustancias que normalmente el gato elimina a través de la orina. Los de oxalatos, en cambio, están formados esencialmente por calcio. Si el organismo produce estas sustancias en cantidades excesivas o si el animal ingiere poca agua, pueden “pegarse” y formar cristales que pueden quedar atrapados en la vejiga, arañando sus paredes o, peor aún, bloqueando el paso de la orina;

  • Tapón uretral: se produce con mayor frecuencia en el gato macho. La uretra es un tubo delgado que permite la salida de la orina desde la vejiga hacia el exterior. En el macho es mucho más estrecha que en la hembra, por lo que los cálculos y otras acumulaciones pueden atascarse con mayor facilidad. El tapón uretral, como indica su nombre, aparece cuando algo queda atascado en la uretra, bloqueando parcial o completamente la salida de la orina. Las consecuencias pueden ser muy graves, porque si la orina no se elimina, puede regresar hacia la vejiga y los riñones, que quedarían gravemente afectados;

  • Infecciones bacterianas: la vejiga es uno de los órganos más expuestos a todas las bacterias procedentes del exterior o del interior del organismo. La uretra, de hecho, está en contacto tanto con el arenero, el suelo y todo aquello sobre lo que el gato se sienta y se tumba, como con los restos de heces presentes en la zona trasera del animal. En el intestino y, en consecuencia, también en las heces, hay muchas bacterias que, si llegan a la uretra, pueden ascender hasta la vejiga y provocar una infección;

  • Parásitos: entre los parásitos que pueden ocupar el aparato urinario del gato se encuentran sobre todo Dioctophyma renale y Capillaria plica;

  • Malformaciones de las vías urinarias: pueden provocar trastornos al orinar;

  • Trastornos de la coagulación: pueden hacer que el organismo del gato sea más sensible a hemorragias y pequeños sangrados;

  • Administración de medicamentos: si su gato ha tomado recientemente algún medicamento, pregunte a su veterinario si conviene suspenderlo;

  • Traumatismos: en caso de traumatismos fuertes en las vías urinarias o en los huesos de la pelvis, podrían aparecer rastros de sangre en la orina;

  • Tumor de vejiga.

El diagnóstico

Si hay rastros de sangre en la orina, es importante llevar al gato inmediatamente al veterinario. Para poder aplicar un tratamiento específico, primero es necesario conocer el origen del problema. Por ello, el veterinario realizará:

  • Análisis de orina: sirve para evaluar la calidad de la orina y la presencia de cristales o bacterias;

  • Análisis de sangre: es necesario para comprobar si hay infecciones y saber si los riñones funcionan correctamente;

  • Radiografía abdominal: para evaluar todo el aparato urinario y posibles problemas en las regiones circundantes;

  • Ecografía de la vejiga: para examinar el estado de la vejiga.

Una vez que el veterinario haya confirmado la causa de la hematuria, podrá elegir el tratamiento específico.

En el caso de los cálculos, será necesario recurrir a:

  • Dieta baja en magnesio, para reducir la formación de cristales de estruvita;

  • Medicamentos que acidifican la orina, para evitar la agregación de los cálculos;

  • Lavados vesicales para eliminar los cálculos;

  • Intervención quirúrgica para extraer los cálculos más grandes o atascados.

En el caso de las infecciones, será necesario recurrir a antibióticos y antiinflamatorios para aliviar el dolor.

gatto stressato relaxLa prevención

Los trastornos urinarios del gato pueden prevenirse mediante algunas medidas, entre ellas:

  • Elegir alimento específico para los problemas de las vías urinarias, bajo en magnesio;

  • Animar al gato a beber más, dejándole siempre agua fresca y limpia a su disposición;

  • Complementar el alimento seco con alimento húmedo varias veces al día;

  • Utilizar suplementos de GAG;

  • Aumentar el número de areneros en casa;

  • Animar más al gato a jugar y hacer actividad física;

  • Reducir las fuentes de estrés;

  • Utilizar difusores de feromonas faciales, que ayudan al gato a relajarse y a sentirse seguro.

Recuerde que la presencia de rastros de sangre en la orina puede ser síntoma de un problema incluso muy grave, que siempre debe ser valorado y examinado por su veterinario.