La clave del vínculo entre el hombre y el perro está en la mirada

La clave del vínculo entre el hombre y el perro está en la mirada

Por fin nadie podrá burlarse de todos los propietarios que consideran y tratan a sus perros como hijos. El descubrimiento de que el profundo vínculo en la base de la relación entre el hombre y el perro está inducido por la oxitocina, cuya producción se estimula simplemente mirándose a los ojos, los reivindica.

Así lo afirma un artículo reciente publicado en la revista “Science” (“Oxytocin-gaze positive loop and the coevolution of human-dog bonds”) sobre el estudio realizado por el equipo de investigadores dirigido por el Dr. Miho Nagasawa en la Universidad de Azabu, en Sagamihara, Japón.

La oxitocina es una hormona producida por el hipotálamo, una zona específica de nuestro cerebro, para ser liberada al torrente sanguíneo por la hipófisis, una glándula muy importante que regula las principales reacciones endocrinas. Esta hormona tiene diversas funciones, entre las que la más conocida –sobre todo entre las mujeres– es la relacionada con el embarazo. La oxitocina, de hecho, se libera cuando el feto está preparado para nacer y actúa estimulando las contracciones del útero indispensables para el parto. Además, también induce el establecimiento del vínculo único entre madre e hijo inmediatamente después del nacimiento. En concreto, durante la lactancia, la estimulación del pezón por parte del recién nacido estimula la liberación de oxitocina, que a su vez determina el aumento de prolactina, otra hormona importante en la producción de leche materna. Pero no es todo, porque en los últimos años se ha demostrado que la oxitocina –y, en consecuencia, también la prolactina– son liberadas por la madre incluso simplemente al escuchar el llanto de un recién nacido, oler su característico olor e incluso mirar a su hijo a los ojos. En conclusión, si “madre no hay más que una” es precisamente gracias al papel de la oxitocina. sguardo cane cucciolo

Otro mecanismo importante mediado por esta hormona es el enamoramiento, hasta el punto de que también se la llama “hormona del amor”. En esencia, el clásico “amor a primera vista” existe y se desencadena por el mismo fenómeno endocrino que está en la base de la relación entre madre e hijo.

Gracias a la investigación del equipo de Nagasawa, ahora se sabe que también el vínculo especial que une al hombre y al perro se basa en la liberación de oxitocina por parte de ambos. En pocas palabras, cuando nuestro perro nos regala sus maravilladas miradas de enamorado, está reforzando su vínculo con nosotros, y viceversa.

Según el estudio, además, la oxitocina podría influir también en la capacidad del perro para reconocer nuestra voz o nuestros pasos, e incluso en la habilidad de descifrar los mensajes de los distintos tipos de miradas, como una mirada serena, decidida, asustada o enfadada.