Queridos amigos de los animales, por fin ha llegado el momento de considerar al gato por lo que es: un felino orgulloso e independiente. Quizá no todos sepan que la historia del gato es muy distinta de la del perro y que su domesticación no puede considerarse en absoluto total.
El gato es un animal increíblemente místico, gobernado por la naturaleza y sus ritmos. No es casualidad que le guste la vida nocturna, porque logra ver con claridad en la oscuridad y disfruta explorando el mundo bajo una luz «diferente».
Muchas veces los seres humanos piensan que los gatos son similares a los perros, por lo que esperan de ellos la misma devoción y la misma muestra de afecto. Esto nunca será posible, ya que los gatos poseen una naturaleza completamente distinta, que los lleva a comportarse de manera decididamente diferente a los perros. No se trata de definir cuál es mejor o peor, sino simplemente de que su forma de actuar, pensar y comportarse es diferente de la de los perros.
Por eso, los seres humanos tienden a llenar de mimos a los gatitos y desean que su presencia sea constante.
Todo esto no es correcto y puede resultar contraproducente para nuestros amigos felinos. Un interesante estudio realizado por John Bradshaw, director del departamento de Antropología de la Universidad de Bristol, ha revelado que los gatos modernos están mucho más estresados que sus antepasados, ya que los propietarios esperan ante todo que los felinos vivan en espacios reducidos y los acarician durante horas como harían con un cachorro.
Atención, porque el gato es un animal absolutamente libre, que necesita grandes espacios naturales para vivir una existencia feliz. Al gato le gusta trepar a los árboles, cazar animalitos y correr detrás de las mariposas. A diferencia del perro, su necesidad de contacto con la tierra es increíblemente alta; prueba de ello es que un gato puede permanecer tumbado durante horas sobre un pajar o en un bonito prado fresco. El propio Bradshaw admite que prestar demasiada atención al gato resulta contraproducente y puede dar lugar a patologías relacionadas con el estrés, como cistitis y dermatitis, que están aumentando considerablemente en el mundo felino.
El gato estresado se lame continuamente ciertas partes del cuerpo, tiende a aislarse y a marcar el territorio con orina incluso aunque esté esterilizado. Estos comportamientos no son síntomas de una vida feliz, por lo que quien ama a los animales debe detenerse un momento y comprender que los felinos necesitan, por encima de todo, libertad y mucho espacio propio. Solo así pueden vivir serenamente, dedicarse a sus actividades favoritas y disfrutar de una excelente salud.
Por último, también debe analizarse la relación con la tecnología. ¿Pensamos que al gato le gustan los selfies? Pues nos equivocamos mucho, ya que no solo odia las ondas electromagnéticas de los dispositivos multimedia, sino que tampoco soporta las luces demasiado intensas, como las del flash.
Según los expertos, la comunicación masiva que ha afectado a los gatitos ha provocado un malentendido sobre su verdadera naturaleza en la nueva generación.
Es importante que los niños reciban una educación que respete plenamente la naturaleza y aprendan a comprender las verdaderas necesidades del gato. Solo así la convivencia puede ser perfecta y los gatitos pueden manifestar todo su afecto, de una naturaleza sin duda especial…
Es fundamental que el interés por el animal se centre en otros aspectos, como una alimentación correcta y disponer de mucho espacio exterior para moverse y jugar. Debemos recordar que, aunque el gato haya experimentado una evolución increíble a lo largo de los siglos, su naturaleza es felina y seguirá siendo así para siempre.

