Los gatos suelen sufrir molestos problemas que afectan a las vías urinarias, en particular a la vejiga y la uretra. Puede ocurrir, de hecho, que Fuffi empiece a “hacer sus necesidades” por la casa —rechazando la idea de utilizar el arenero—, se queje, se lama insistentemente los genitales y produzca poca orina, a menudo con gotas de sangre. Pero ¿cuáles son las causas y cómo se interviene?
FLUTD: ¿en qué consiste?
Probablemente alguno de nosotros ya haya oído esta extraña sigla. “FLUTD” significa “Feline Lower Urinary Tract Disease”, es decir, “Enfermedad de las vías urinarias bajas del gato”. 
En primer lugar, es necesario hacer una breve referencia anatómica: la vejiga —como todos sabemos— es un saco situado en la parte baja del abdomen, que recibe la orina producida por los riñones a través de los dos largos uréteres, mientras que la uretra es el conducto delgado que transporta la “orina” desde la vejiga hacia el exterior.
Por tanto, el término FLUTD se utiliza de forma general para englobar todos los trastornos que pueden afectar a la vejiga y la uretra. En particular, las causas de la FLUTD pueden dividirse en dos grandes categorías: obstructivas y no obstructivas.
Las causas de la FLUTD no obstructiva incluyen:
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Cistitis idiopática no obstructiva (FIC): el término “idiopático” se utiliza en medicina para referirse a todos aquellos trastornos que están realmente confirmados, pero cuyas causas no pueden identificarse. La cistitis se define de forma general como la inflamación de la vejiga, que puede aparecer por numerosos factores. En el caso específico de la FIC, en cambio, la vejiga probablemente se inflama por problemas de origen nervioso: cuando el gato está estresado, el cerebro envía señales a la vejiga, aumentando la producción de sustancias que desencadenan la inflamación. Otra hipótesis sobre el origen de la FIC incluye la reducción del número de glucosaminoglucanos o GAG, sustancias normalmente presentes en las paredes de la vejiga cuya función es protegerla de las bacterias. Cuando los GAG disminuyen, las bacterias pueden imponerse y multiplicarse, creando así una infección;
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Cistitis bacterianas: se producen cuando las bacterias —sobre todo las presentes en el tracto intestinal— alcanzan la vejiga o la uretra y consiguen multiplicarse, generando una infección bastante dolorosa;
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Cálculos en la vejiga: al igual que ocurre en los seres humanos, nuestros amigos de cuatro patas también pueden sufrir este problema, que aparece cuando dentro de la vejiga se acumulan y se agrupan dos posibles sustancias: estruvita y oxalatos. Se trata de cristales de distintos tamaños, que pueden permanecer dentro de la vejiga, arañar sus paredes y crear así inflamaciones;
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Malformaciones de las vías urinarias: si la uretra es demasiado estrecha o presenta determinados defectos, los residuos y los cristales pueden acumularse con mayor facilidad;
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Problemas de comportamiento: los gatos se estresan con facilidad, porque son animales muy vinculados a su rutina diaria. La convivencia con otros animales, la llegada de un niño o de invitados y los ruidos fuertes son solo algunos de los motivos que pueden estresar al gato. Además, tampoco debemos olvidar la importancia del arenero: algunos felinos no aceptan que se cambie de lugar, que se perfume en exceso o incluso que se cambie la marca de la arena habitual. El resultado es una inflamación de las vías urinarias o, en algunos casos, incluso un rechazo completo a orinar en el arenero, “haciéndolo” por la casa.
Entre las causas de la FLUTD obstructiva, en cambio, encontramos:
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Tapón uretral: sin duda representa la afección observada con mayor frecuencia en gatos con obstrucción urinaria, especialmente en los machos jóvenes. Las células que recubren las paredes de la vejiga se desprenden periódicamente, lo que sirve para eliminar el tejido envejecido, que es sustituido por tejido nuevo. Sin embargo, puede ocurrir que este desprendimiento aumente considerablemente y se añadan otros residuos, como sustancias proteicas, células sanguíneas y otros tipos de células producidas por los riñones y la vejiga, que pueden mezclarse o no con posibles cristales de estruvita u oxalatos presentes en las vías urinarias. Todo este material se compacta y puede quedar atascado en la uretra, impidiendo la salida de la orina. Esta situación puede producirse por diversos factores, como el estrés, una dieta desequilibrada, la presencia de infecciones o tumores;
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Cistitis idiopática obstructiva: es una situación muy similar a la FIC no obstructiva, pero en este caso se agrava hasta el punto de impedir el vaciado normal de la vejiga;
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Cálculos en la vejiga: también en este caso hablamos de un fenómeno prácticamente idéntico al descrito anteriormente, pero si los cálculos llegan a la uretra, impiden el paso de la orina. Esta situación puede estar asociada o no a infecciones bacterianas.
Los síntomas
Cada uno de los trastornos asociados a la FLUTD se manifiesta con síntomas casi idénticos, que después pueden variar según la gravedad del problema. Entre ellos encontramos sobre todo:
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Maullidos y quejidos insistentes
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Dificultad para orinar (el gato permanece en posición incluso durante varios minutos)
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Eliminación de pocas gotas de orina (oliguria)
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Incapacidad completa para eliminar la orina (anuria)
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Lamerse los genitales con frecuencia
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Presencia de rastros de sangre en la orina
En caso de obstrucción completa de las vías urinarias, el cuadro se complica considerablemente, ya que la orina no se elimina de ninguna manera y termina acumulándose cada vez más en la vejiga. Esta se dilata mucho, por lo que en pocas horas pierde la capacidad de contraerse para vaciarse e incluso puede romperse, además de causar graves repercusiones en los riñones.
Cómo se interviene
La FLUTD es un problema que requiere una consulta veterinaria, durante la cual el veterinario podrá establecer qué hacer mediante un diagnóstico correcto. Puede ser necesario recurrir a radiografías, ecografías y análisis de orina y de sangre. En casos graves, sobre todo si se llega a una obstrucción urinaria, el veterinario podría proponer una intervención quirúrgica para retirar posibles tapones o cálculos.
En cualquier caso, es muy importante eliminar todos los factores predisponentes, como el estrés y una alimentación inadecuada. En particular, entre las posibles situaciones estresantes que deben controlarse se encuentran:
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Convivencia “forzada” con otros animales
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Ubicación o tipo de arenero que no agrada al gato
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Cantidad insuficiente de areneros en relación con el número de animales
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Pocos cuencos de agua y comida en relación con el número de animales
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Molestias causadas por niños o cachorros
Lo más probable es que el veterinario también recomiende conseguir que el gato pueda beber más (por ejemplo, comprando fuentes eléctricas o aumentando el número de cuencos), además de seguir una importantísima dieta específica para los problemas de las vías urinarias, que hemos analizado detalladamente en este artículo. También resulta muy eficaz comprar difusores de feromonas sintéticas, que ayudan a reducir considerablemente el estrés, sobre todo si hay varios animales en el mismo entorno.
En este sentido, en algunos casos podría ser recomendable la ayuda de un veterinario especialista en comportamiento, especialmente si se trata de casos de cistitis idiopática que no se logran resolver de ninguna manera. De hecho, el estrés es uno de los principales puntos débiles del gato y, como tal, debe identificarse y tratarse con los consejos adecuados.
Cualquier tratamiento farmacológico debe ser recetado exclusivamente por el veterinario en función del problema. Entre los medicamentos más habituales se encuentran los antiinflamatorios para aliviar el dolor, los antibióticos y los espasmolíticos para relajar la uretra.

