En esta página hablamos de un síntoma muy importante, no siempre fácil de detectar, pero del que debemos ser conscientes y para el que debemos revisar periódicamente a nuestro perro y a nuestro gato: hablamos de las anemias, situaciones en las que la sangre, presente en todo el cuerpo, no logra desempeñar sus funciones normales.
La sangre
La sangre es un poco como el sistema de carreteras del cuerpo de nuestros animales. Si no existieran las carreteras y los vehículos que las recorren cada día, sería muy difícil vivir: no tendríamos comida ni bebida y no podríamos ir a trabajar.
La sangre tiene más o menos la misma función: sirve para transportar de una parte a otra del cuerpo los nutrientes, el oxígeno que entra por los pulmones, las hormonas y los glóbulos blancos que defienden el organismo.
En la sangre tenemos una parte líquida, compuesta por agua, nutrientes y proteínas que desempeñan funciones muy variadas, y una parte sólida, compuesta por pequeños seres (células) que pueden tener una función defensiva para nuestro cuerpo o transportar oxígeno.
Estos últimos son los glóbulos rojos, y son ellos los que dan la típica coloración roja a toda la sangre.
El animal inhala el oxígeno por la boca y la nariz, este se absorbe en los pulmones y se “pega” a los glóbulos rojos, que lo llevan a todas las partes del cuerpo. Sin oxígeno, los órganos no desempeñan sus funciones, y en su ausencia se puede morir en muy pocos minutos.
La anemia
Volviendo al tema principal, la anemia es la falta de glóbulos rojos: hay muy pocos. Pocos glóbulos rojos significan poco oxígeno circulando por el organismo.
Las causas pueden ser muy variadas: en general, si hay pocos glóbulos rojos significa que se producen menos o que se destruyen demasiados.
En el primer caso, la menor producción, generalmente existe un problema en la médula ósea que produce los glóbulos rojos, y será necesario realizar estudios exhaustivos y tratamientos muy específicos para resolverlo. La falta de hierro en la dieta, indispensable para producirlos, también puede provocar una carencia de glóbulos rojos.
La pérdida excesiva puede deberse a algunas enfermedades que han destruido los glóbulos rojos, o a heridas o hemorragias que han hecho que la sangre salga del organismo. Naturalmente, la falta de glóbulos rojos provoca consecuencias, que pueden ser más o menos graves según cuántos falten.
En primer lugar, el animal respira con dificultad. Es lógico: el cuerpo no recibe oxígeno porque no hay glóbulos rojos, pero, al no conocer el cuerpo la causa, intenta introducir más oxígeno en su interior mediante la respiración.
Si los órganos, y en particular el sistema defensivo, no reciben “combustible”, el animal parecerá cansado, tendrá pocas ganas de moverse y comer, nos seguirá de mala gana y dormirá mucho. En los casos más graves, también puede aparecer fiebre, porque el sistema defensivo del organismo se debilita debido a esta situación.
Un indicador muy importante que todos deberían conocer para evaluar la anemia es el color de las mucosas.
Hagan ahora esta prueba, que puede serles útil en el futuro. Acérquense a su perro o gato y levántenle el labio. Verán la mucosa interna, de color rosa si el animal está bien. Ahora presionen con la yema del dedo (sin hacerle daño) la parte interna del labio, sobre la zona rosada, durante unos segundos. Retiren el dedo y comprobarán que el punto donde presionaron se ha vuelto blanco, porque interrumpieron el flujo sanguíneo durante unos segundos; en el plazo de dos segundos el color volverá a la normalidad. Sin embargo, habrán observado que existe una diferencia bastante clara entre el blanco del punto presionado y el rosa de la mucosa normal.
Si observan que su animal presenta los síntomas de los que hemos hablado antes, repitan esta prueba (quizá puedan añadir esta página a sus favoritos, para no perderla).
Si la diferencia de color no es tan clara como la que acaban de observar, o incluso si no existe ninguna, significa que hay algún problema y es necesario acudir cuanto antes a un veterinario, porque hay anemia (las mucosas son pálidas porque en la sangre hay menos glóbulos rojos de lo normal; son ellos los que dan el color rojo a la sangre, como decíamos antes, y por consiguiente las mucosas, que serían blancas, se vuelven rosas).

Cómo se tratan las anemias
El tratamiento de la anemia debe realizarlo, naturalmente, el veterinario. Comprobar su presencia es sencillo: basta con unos análisis de sangre muy comunes, que miden el número de glóbulos rojos para saber si son pocos.
Lo más difícil es entender por qué son pocos, y ahí comienzan las investigaciones veterinarias.
Según la gravedad del problema, puede ser necesaria una transfusión de sangre de otro perro u otro gato, mientras que, cuando los problemas son menos graves, se intenta estimular de algún modo al organismo para que produzca más glóbulos rojos de lo normal.
En cualquier caso, la anemia es una situación que debemos conocer porque, si apareciera, podremos llevar cuanto antes a nuestro perro o gato al veterinario.
Actuar precozmente es la mejor manera de evitar las consecuencias más graves de esta situación.

