La insuficiencia renal crónica es un problema bastante frecuente en gatos de todas las razas y edades. Se trata de una patología que debe tratarse con la atención adecuada, porque puede causar síntomas muy graves. Veamos juntos qué hacer cuando los riñones del gato no funcionan bien.
Qué es la insuficiencia renal crónica
La insuficiencia renal crónica es una patología que afecta a los riñones del gato.
Para comprender plenamente cuál es el problema, primero hay que aclarar cuál es la función principal de los riñones.
Los riñones son dos órganos idénticos que se conectan con la vejiga mediante dos pequeños tubos llamados uréteres. Su función consiste esencialmente en actuar como un filtro de la sangre.
Dentro de los riñones encontramos vasos sanguíneos que reciben constantemente todo el contenido de sangre presente en nuestro cuerpo.
Esta sangre es filtrada por unas estructuras especiales contenidas en cada uno de los dos riñones, llamadas nefronas. En el gato su número es de aproximadamente 200.000 y cada día las nefronas “capturan” las sustancias de desecho presentes en la sangre para eliminarlas a través de la orina.
Por tanto, la función principal de los riñones es eliminar del cuerpo todas las sustancias que ya no sirven o cuyo exceso podría resultar peligroso, como la urea y la creatinina.
Entre sus otras funciones también está garantizar el equilibrio adecuado entre agua, sal, fósforo, calcio, potasio y todas las demás sustancias disueltas en la sangre, llamadas electrolitos.
Además, los riñones también producen una hormona importante, la renina, que contribuye a mantener el valor adecuado de la presión arterial. Si la presión baja, los riñones producen más renina, que se encargará de elevarla de inmediato.
En la insuficiencia renal, los riñones del gato empiezan a dañarse progresivamente. En particular, las nefronas son las que se “apagan”, como interruptores, hasta que el número de las activas se reduce cada vez más.
Cuantas menos nefronas filtran la sangre, mayor será el esfuerzo que deberán soportar las activas, con resultados no precisamente óptimos.
Así se produce una acumulación en la sangre de sustancias de desecho que los riñones no logran eliminar adecuadamente, y los electrolitos también sufren alteraciones en su equilibrio.
Los síntomas
El principal problema de la insuficiencia renal es precisamente que, por lo general, los síntomas no aparecen de inmediato, sino cuando los riñones han perdido aproximadamente 2/3 de su funcionalidad total.
Los síntomas que suelen referir los propietarios del gato son:
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Bebe mucho más;
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Orina con frecuencia;
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Vomita con frecuencia;
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A veces come más y otras veces menos;
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Se niega a comer;
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Adelgaza rápidamente;
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Está siempre cansado y poco activo;
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El pelo parece seco y áspero;
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Tiene heridas en la boca;
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El aliento tiene un olor parecido al de la orina;
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Respira con dificultad.
Cuando la situación es irreversible y los riñones ya están completamente dañados, la orina deja de producirse, por lo que las sustancias de desecho se acumulan en la circulación hasta causar graves consecuencias.
Por último, en la fase final aparece el coma, con convulsiones y temblores.
Las causas
La insuficiencia renal normalmente no tiene una causa precisa, pero en su aparición pueden contribuir muchos factores diferentes, como:
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Alimentación demasiado rica en proteínas y sodio;
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Alimentación exclusivamente seca y de baja calidad;
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Escaso consumo de comida húmeda y agua;
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Gingivitis bacterianas que también contaminan la sangre y terminan llegando a los riñones;
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Traumatismos renales;
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Tumores;
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Enfermedades existentes, como la PIF o la glomerulonefritis inmunomediada;
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Infecciones renales;
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Leptospirosis;
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Cálculos de las vías urinarias;
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Predisposición genética;
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Predisposición de la raza, sobre todo en siameses, birmanos, balineses y abisinios.
El diagnóstico
Un diagnóstico precoz es la mejor herramienta de la que disponemos actualmente para permitir al gato una vida larga y sana, a pesar de la insuficiencia renal.
Desde la aparición de los primeros síntomas, el veterinario realiza unos sencillos análisis de sangre y orina, para analizar los valores de los electrolitos y de las sustancias eliminadas por los riñones, como la urea y la creatinina. También se tiene en cuenta la densidad específica de la orina, porque si resulta inferior a la normal, probablemente la orina no contiene la cantidad adecuada de sustancias de desecho.
Después, el resultado de las pruebas puede complementarse con una ecografía abdominal o una radiografía, para evaluar el tamaño de los riñones, la presencia de quistes o tumores, o si existen traumatismos en las regiones circundantes.
El tratamiento
La insuficiencia renal puede tratarse con buenos resultados solo si la función renal aún se encuentra entre el 80 y el 85%. En los demás casos, se puede recurrir sobre todo a una terapia de mantenimiento que intente mantener el problema bajo control.
Las principales terapias incluyen la administración de:
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Medicamentos contra el vómito;
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Hidratación forzada mediante fluidoterapia intravenosa o subcutánea;
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Suplementos de vitamina B;
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Medicamentos para controlar la presión arterial.
El último recurso es la hemodiálisis y el trasplante de riñón. Son opciones que los veterinarios rara vez proponen porque presentan numerosos obstáculos.
En primer lugar, todavía no hemos alcanzado un nivel tan avanzado como para obtener órganos de gatos donantes.
En cuanto a la hemodiálisis, consiste en la “limpieza” manual de todo el contenido sanguíneo del organismo mediante una máquina específica. En veterinaria, esto todavía es muy poco frecuente debido al coste del equipo y también porque sería difícil mantener quieto a un gato durante mucho tiempo.
Por eso se prefiere recurrir a fluidoterapias periódicas abundantes a base de soluciones rehidratantes, que ayudan a diluir la sangre y favorecen la producción de orina.
Qué hacer
Los consejos para los propietarios de un gato con insuficiencia renal crónica consisten sin duda en proporcionarle una alimentación específica y estimularlo a beber más.
Compra una fuente para animales que anime al gato a beber y garantice agua siempre limpia gracias a sus filtros activos especiales.
Elige un alimento específico para gatos con problemas renales, que debe tener características importantes y ser de excelente calidad.
Solo así podrás garantizar a tu gato una buena esperanza de vida, aprendiendo a convivir con su problema.

