La mayoría de los problemas de conducta de nuestros animales puede encontrar una solución eficaz gracias al uso de feromonas sintéticas. Pero ¿de qué se trata y cómo se utilizan estos productos en perros y gatos?
Qué son
Las feromonas sintéticas no son más que copias de las feromonas producidas por nuestros animales. Se trata de sustancias químicas cuya función es comunicar un mensaje específico a otros animales de la misma especie.
Tanto el perro como el gato, al igual que muchas otras especies animales, son capaces de producir un gran número de feromonas gracias a la presencia de glándulas específicas, situadas en distintos puntos del cuerpo.
Estas glándulas se encuentran sobre todo alrededor del hocico del animal, en las orejas, entre las almohadillas, en la zona del ano y los genitales e incluso en las mamas.
Cada una de estas glándulas puede producir un tipo diferente de feromona, que “oculta” un mensaje específico. Existen, de hecho, varias categorías de feromonas, que pueden agruparse en algunas clases principales:
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Feromonas sexuales: tienen una doble función. Por un lado, sirven para comunicar mensajes con fines reproductivos, por ejemplo cuando la hembra libera este tipo de feromonas para manifestar su disponibilidad para el apareamiento. Al mismo tiempo, también pueden producirse para atraer a las parejas sexuales y para reconocer las jerarquías entre varios animales;
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Feromonas emocionales: sirven para modular las emociones del animal, por ejemplo para inducir la relajación cuando está demasiado agitado;

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Feromonas territoriales: se encuentran sobre todo en las glándulas genitales, perianales y entre las almohadillas. Se liberan para marcar el territorio, especialmente en presencia de otros animales. No es casualidad que una de las principales funciones del arañado del gato sea precisamente señalar su presencia a otros gatos;
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Feromonas sociales: estimulan la socialización con otros animales y el reconocimiento del grupo;
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Feromonas de alarma: se utilizan para señalar a otros animales la presencia de un peligro. El ejemplo típico es la mesa del veterinario. Cuando se coloca a un perro o un gato sobre la mesa, es fácil observar huellas persistentes que no desaparecen fácilmente, precisamente porque deben comunicar la situación de peligro a los animales que serán examinados después;
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Feromonas de apaciguamiento: la madre las libera para estimular el vínculo con la cría.
Entre estos tipos de feromonas, las sintéticas recreadas en laboratorio y utilizadas para elaborar difusores y sprays ambientales para gatos son las fracciones F3 y F4, que actúan respectivamente sobre la neutralización del miedo y la socialización. En el perro, en cambio, contiene apaisina, un análogo de las feromonas de apaciguamiento producidas por la madre.
Cómo funcionan
Las feromonas sintéticas pueden utilizarse para aliviar y resolver numerosos problemas de conducta e nuestros animales. Los más importantes son:
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Arañado: los gatos pueden arañar los muebles y la tapicería para marcar el territorio;
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Marcaje urinario: tanto el perro como el gato, cuando están estresados o se sienten amenazados por la presencia de otros animales, pueden empezar a orinar en los lugares más inapropiados o, como en el caso de los gatos machos, a “rociar” con orina las paredes;

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Estrés, ansiedad y fobias: estos problemas pueden representar un verdadero malestar para el animal, con importantes consecuencias tanto para la mente como para el organismo;
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Desplazamientos: una mudanza, un viaje o una breve visita al veterinario pueden poner a prueba la resistencia emocional del animal, que puede sentirse desorientado o intimidado;
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Presencia de otros animales: perros y gatos son animales territoriales. Cuando ya no consiguen percibir su propio olor como el predominante en casa, pueden sentirse amenazados. Por eso, la llegada de otros animales al hogar puede desencadenar reacciones territoriales de marcaje, agresividad o frustración;
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Llegada de invitados o niños: algunos animales no consiguen aceptar que lleguen nuevas personas a alterar sus ritmos cotidianos y sus espacios, por lo que pueden reaccionar con agresividad o escondiéndose;
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Adopción de un gatito o un cachorro: el recién llegado deberá afrontar tanto la separación de su madre como la introducción en un entorno desconocido;
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Refugios y perreras: la convivencia forzada con otros animales puede crear a menudo graves malestares emocionales en perros y gatos, con problemas como ansiedad, estrés o depresión.
Utilizando productos a base de feromonas sintéticas, es posible recrear para el animal un entorno compatible con sus necesidades emocionales y territoriales.
Las feromonas sintéticas, de hecho, sustituyen a las que normalmente produce el animal, por lo que consiguen interferir en la alterada comunicación de los mensajes.
Por ejemplo, si adoptáramos un gato nuevo, gracias al uso de feromonas sintéticas podríamos engañar a nuestro “viejo” amigo, haciéndole creer que todavía tiene pleno control sobre el marcaje del territorio. De lo contrario, podríamos encontrarnos con la tapicería completamente destrozada y dos gatos en lucha permanente.
Las feromonas sintéticas también pueden utilizarse para introducir en casa un gatito o un cachorro. Gracias a la presencia de feromonas de apaciguamiento, será posible reducir la sensación de desorientación relacionada con la separación de su madre, estimulando al mismo tiempo el apego hacia los nuevos propietarios y el nuevo entorno.
Cómo se utilizan
Las feromonas sintéticas se encuentran fácilmente en el mercado en forma de difusor ambiental, spray y collares para perros.
El difusor de feromonas sintéticas se conecta simplemente a una toma de corriente, preferiblemente en la habitación donde el animal pasa gran parte de su tiempo. Debe dejarse funcionando las 24 horas, sin desconectarlo nunca, porque su eficacia aumenta con el tiempo.
Los difusores necesitan al menos 2-3 días para empezar a hacer efecto, por lo que, si se van a utilizar para introducir un nuevo animal en casa, conviene activarlos unos días antes de su llegada.
El spray, en cambio, está especialmente indicado para prevenir las manifestaciones conductuales relacionadas con el transporte y todas las situaciones fuera de casa, como la visita al veterinario o los encuentros con otros animales en el parque. Puede rociarse en el coche o en el transportín, al menos 15 minutos antes de la salida.
El collar para perros a base de feromonas sintéticas, por su parte, es excelente tanto en interiores como en exteriores, y puede liberar una dosis constante de feromonas durante todo el día.
Las feromonas sintéticas no tienen contraindicaciones y pueden utilizarse en animales de todas las edades. En caso de convivencia entre perros y gatos, será necesario recurrir a dos tipos de feromonas sintéticas, uno para perros y otro para gatos, porque estas sustancias son específicas de cada especie, es decir, solo las reconocen los animales de la misma especie que las ha producido.

