También nuestros amigos de cuatro patas pueden tener fiebre, pero no siempre es fácil para nosotros, los propietarios, distinguir la fiebre de un malestar más leve. Por este motivo, es muy importante poder realizar por nuestra cuenta una operación sencilla como medir la temperatura al perro y al gato. Veamos cómo se hace.
Qué se necesita
Necesitarás:
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Alcohol
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Algodón
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Termómetro digital
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Vaselina u otros lubricantes
En cuanto al termómetro, hemos especificado el tipo precisamente para evitar que se utilicen los clásicos termómetros de mercurio, ya obsoletos e incluso prohibidos para el uso “humano”.
Elige un termómetro digital para niños o animales, con características que faciliten al máximo la medición de la temperatura. Lo ideal sería conseguir un termómetro con punta fina y flexible, que acompañe los movimientos del animal sin causarle dolor.
Además, es importante que la medición sea muy rápida, porque difícilmente el perro o el gato acepta de buen grado este tipo de operación. Por tanto, asegúrate de que el termómetro sea rápido y tenga un avisador acústico que comunique el final de la medición.
Cuáles son los pasos
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Tomamos al animal y lo colocamos sobre la mesa o, en cualquier caso, sobre una superficie suficientemente alta, para estar más cómodos durante la medición. Pidamos siempre ayuda a alguien para mantener quieto al perro o al gato;
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Pedimos a nuestro ayudante que inmovilice al animal dentro de lo posible, sin que se sienta forzado. En el caso del gato, si no quiere colaborar de ninguna manera, podemos utilizar el clásico método de la toalla, envolviéndola alrededor del cuerpo del gato y manteniendo las patas dentro, para que no nos arañe;

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Desinfectamos la punta del termómetro con un algodón empapado en alcohol. Esperamos unos instantes para que el alcohol se evapore;
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Aplicamos en la punta del termómetro vaselina u otro lubricante específico;
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Levantamos la cola del animal y localizamos el ano. En la hembra es la abertura situada justo debajo de la cola, mientras que en el macho es más fácil de visualizar;
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Introducimos la punta del termómetro lenta y delicadamente en el recto, procurando que queden dentro como máximo 2-2,5 centímetros, según el tamaño del animal;
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Mantenemos el termómetro ligeramente inclinado y esperamos la señal acústica;
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Observamos la temperatura indicada en la pantalla;
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Desinfectamos nuevamente el termómetro;
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Premiamos al perro o al gato.
Últimamente se están extendiendo los termómetros digitales que permiten medir la temperatura directamente en las orejas del animal. En cualquier caso, la temperatura se mide con mayor precisión por vía rectal.
Algunas personas sostienen que no es necesario recurrir a los termómetros, sino que basta con valorar otros parámetros, como la humedad de la nariz o la temperatura de las orejas. Se trata de métodos absolutamente imprecisos, que no siempre pueden proporcionar indicaciones concretas sobre la temperatura real del animal.
Cómo interpretar los resultados
Como hemos explicado ampliamente en el artículo sobre la fiebre en perros y gatos, la temperatura ideal varía según la edad, la especie y el tamaño del animal.
Los valores de referencia son:
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Cachorros y gatitos: 38,8-39°C;
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Gatos adultos: 38-38,2°C;
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Perros de tamaño pequeño: 38,5-39,2°C;
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Perros de tamaño grande y gigante: 37,5-38,5°C.
No obstante, hay algunas situaciones en las que un ligero aumento de la temperatura puede considerarse normal. Por ejemplo:
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Después de una actividad física intensa;
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Estancia en ambientes muy calurosos;
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Miedo, por ejemplo durante la visita al veterinario;
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Ansiedad y estrés.
Por este motivo, también es importante observar otros síntomas que el animal con fiebre suele manifestar. Entre ellos:
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Duerme mucho;
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Se niega a comer y beber;
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No tiene ganas de moverse;
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Siente molestias si intentamos cogerlo en brazos;
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Respira con mayor frecuencia;
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Al tacto, la nariz y las orejas parecen calientes.
En estos casos podemos proceder a medir la temperatura por vía rectal, siempre que el animal acepte que lo manipulen. Después, deberemos contactar con nuestro veterinario para descubrir la causa de la fiebre.

