Los perros consiguen imitar las expresiones de otros animales

Los perros consiguen imitar las expresiones de otros animales

Así lo revela un estudio completamente italiano, realizado por un equipo de etólogos de la Universidad de Pisa: Elisabetta Palagi, Velia Nicotra y Giada Cordoni. El resultado de la investigación se publicó en diciembre de 2015 en la prestigiosa revista británica Royal Society Open Science y en poco tiempo dio la vuelta al mundo.

El concepto de “contagio emocional” representa una forma muy sencilla de comunicación que pertenece al ámbito de la empatía, término con el que se entiende la capacidad de ponerse en el lugar de los demás individuos y comprender sus estados de ánimo. Según lo observado en el estudio, “el contagio emocional puede estar relacionado con la mímica facial, una respuesta rápida y automática (menos de 1 segundo) en la que los individuos tienden a imitar involuntariamente las expresiones de los demás”.

No es seguro que el contagio emocional y la imitación de la mímica facial estén siempre asociados, como explica la doctora Palagi, sino que también podrían presentarse de forma independiente el uno de la otra. Esta capacidad, que ni siquiera es tan frecuente entre los seres humanos, en realidad también se habría observado en algunos animales, como los monos y recientemente en los perros.

La investigación se llevó a cabo en agosto de 2012, observando a un grupo de perros jugando en un parque público de Palermo y filmándolo todo durante unas 3 horas al día. Se pidió a los propietarios que no interfirieran de ninguna manera con sus perros, dejando que cada sesión de juego pudiera comenzar y terminar de forma autónoma, excepto en caso de intentos de agresión. cane inchino gioca

Durante la investigación se tomaron como referencia sobre todo dos aspectos importantes: la mímica facial y la postura. No es casualidad, de hecho, que las actitudes típicas del perro durante el juego sean precisamente la expresión relajada del rostro, con la boca abierta, y el gesto de la reverencia. Sin embargo, tampoco se dejaron de lado otros comportamientos lúdicos, como el mordisco o el salto. Durante cada sesión, los investigadores anotaron la identidad de cada sujeto y los patrones de juego puestos en práctica (duración, tipo de relación establecida con el otro animal, secuencia de los acontecimientos).

Al finalizar la observación se constató que los perros consiguen imitar la mímica facial de otros animales de manera extremadamente rápida (un solo segundo), justo después de observar las dos actitudes típicas del juego (boca abierta y relajada, reverencia). Por el contrario, las señales “salto” y “mordisco” no consiguen estimular una reacción igual de rápida.

Otro dato importante que surgió está relacionado con la relación social entre los individuos. De hecho, todo el grupo estudiado se dividió en tres categorías –amigos, conocidos, extraños– basándose en la frecuencia de las interacciones sociales. Así, se observó que la mímica facial se evoca de manera más eficiente y duradera sobre todo entre perros con una relación social más fuerte, es decir, entre amigos y conocidos.

“En conclusión –afirma la doctora Palagi–, los resultados han demostrado la presencia de una mímica rápida en los perros, la participación de la mímica en el hecho de compartir la intención de jugar y la modulación social de este fenómeno. Todos estos aspectos contribuyen a respaldar la idea de que es posible identificar una conexión entre la mímica rápida y el contagio emocional en los perros”.

Además, debemos pensar que la capacidad de “leer” las expresiones y los estados de ánimo de los demás es propia de los individuos sociales. Por tanto, podemos afirmar que los perros se acercan cada vez más al paso evolutivo que los aproxima plenamente a los comportamientos propios del ser humano.

Fuente: http://rsos.royalsocietypublishing.org/content/2/12/150505