Por qué el perro o el gato se rasca las orejas y sacude la cabeza

Por qué el perro o el gato se rasca las orejas y sacude la cabeza

Las orejas son un órgano muy delicado, por lo que si nuestros animales tienden a rascarse con frecuencia y con cierta intensidad, podrían sufrir diversos problemas, desde pequeñas heridas hasta lesiones profundas en las estructuras situadas dentro del oído. Pero ¿cuáles son las causas que pueden provocar picor en las orejas y qué hacer en estos casos?

En algunas situaciones concretas o si existen problemas en los oídos, el perro y el gato podrían reaccionar intentando aliviar de cualquier manera la molestia o el picor. Las conductas típicas en estos casos son dos: se rascan los lados de la cabeza, incluso dentro de las orejas, o empiezan a sacudir la cabeza.

Otra señal típica puede ser la del animal que empuja la cabeza contra nuestra mano cuando lo acariciamos detrás de las orejas. En realidad, este aspecto no indica necesariamente un problema auricular, porque puede significar que el animal siente molestia o picor, pero también puede ser simplemente una forma de decir “¡me gustan estas caricias, continúa!”.

Si sospechamos, en cambio, que nuestro amigo de cuatro patas puede tener realmente algún problema en las orejas, también debemos prestar atención a otros síntomas, como:

  • Cera negra;

  • Cera abundante y maloliente;

  • Piel enrojecida alrededor de las orejas;

  • Pérdida de pelo alrededor de las orejas;

  • Salida de pus de las orejas;

  • Pequeñas heridas y costras en el exterior o el interior del oído;

  • Rastros de sangre;

  • Presencia de cuerpos extraños en las orejas.

Las causas

El perro y el gato pueden rascarse las orejas sobre todo cuando presentan algunas afecciones o trastornos, como:

  • Infecciones bacterianas: entre las bacterias que pueden depositarse en las orejas de los animales encontramos sobre todo Pseudomonas y estafilococos, que suelen manifestarse con enrojecimiento, hinchazón y molestias, hasta la aparición de pus;

  • Infecciones micóticas: existen algunos hongos y levaduras que crecen sobre todo en las partes más húmedas del cuerpo, como las orejas, desencadenando una inflamación. La principal infección micótica en el perro y el gato es la causada por Malassezia, una levadura normalmente presente en la piel y el pelo de los animales, pero que en algunas situaciones puede crecer hasta originar inflamaciones. La cera es negruzca y aceitosa y desprende un olor especialmente desagradable;otite cane gatto acari malassezia

  • Parásitos: las orejas de nuestros animales constituyen el lugar ideal para algunos parásitos, entre ellos los ácaros de los oídos, más concretamente Otodectes cynotis. Su presencia se denomina “otoacariasis” y se manifiesta con la típica cera negruzca, seca e inodora. Además de este tipo de ácaros, también pueden provocar picor auricular los responsables de la sarna notoédrica del gato, la demodicosis y la sarna sarcóptica. El animal siente mucho picor, por lo que tiende a rascarse con frecuencia y se provoca lesiones con las uñas en la zona alrededor de las orejas;

  • Presencia de cuerpos extraños: dentro del oído puede haber cuerpos extraños, por ejemplo los temidos “forasacchi”, es decir, fragmentos de espigas de trigo. En algunos casos, los cuerpos extraños pueden quedar atrapados en la piel de la oreja, que se inflama y también puede sufrir infecciones. Aún más grave es el caso de los cuerpos extraños que se introducen profundamente, con riesgo de perforar el tímpano;

  • Alergias e intolerancias alimentarias: este problema se manifiesta principalmente con inflamaciones de la piel o del intestino. En el primer caso, entre las zonas más frecuentes se encuentran precisamente las orejas, que pueden inflamarse y volverse más sensibles a la presencia de bacterias, hongos o parásitos.

Todos estos problemas son responsables de la inflamación del oído, que se denomina de forma general otitis, independientemente de la causa.

Qué hacer

Evidentemente, una visita al veterinario es siempre la primera solución, sobre todo si los síntomas se intensifican con el paso de los días. Intentemos evitar los remedios caseros, porque si hay cuerpos extraños o el animal siente dolor, podríamos empeorar la situación. El veterinario podrá comprobar la causa exacta del problema, establecer un diagnóstico correcto y determinar el tratamiento más adecuado.

En presencia de cuerpos extraños, el veterinario deberá retirarlos inmediatamente y podrá pedirnos que administremos antibióticos durante los días siguientes si ya se hubiera instaurado una infección.

Si el cuerpo extraño hubiera dañado el tímpano, el perro o el gato podría mantener la cabeza ladeada, sacudirla y caminar de forma “extraña”. Más allá del tímpano hay estructuras delicadas que garantizan el equilibrio correcto, por lo que, si resultan dañadas, el animal podría tener dificultades para orientarse.

Si, en cambio, la molestia está provocada por algunas infecciones, el veterinario nos recetará medicamentos específicos: antibióticos para las infecciones bacterianas, antifúngicos para hongos y levaduras y antiparasitarios para los ácaros.

Las alergias y las intolerancias alimentarias, en cambio, deben tratarse con un cambio adecuado de la dieta, eligiendo alimentos monoproteicos o nutracéuticos.

Consejos para prevenir los problemas de oídococker con sciarpa foulard

Los perros con las orejas largas tienen más probabilidades de sufrir problemas de oído, porque durante la comida o el paseo pueden “recoger” microorganismos, suciedad y cuerpos extraños que terminan precisamente en las orejas.

Por este motivo, podemos utilizar pañuelos o bandas específicas que protejan las orejas del perro cada vez que lo saquemos a pasear.

Como regla general para todos los perros y gatos, debemos asegurarnos siempre de mantener las orejas de nuestros animales limpias y, sobre todo, secas. Séquemoslas cuidadosamente por fuera y por dentro si hemos ido a la playa o después del baño, para evitar que la humedad favorezca el desarrollo de infecciones.

Utilicemos productos específicos para la limpieza de las orejas, que deben aplicarse al menos una vez a la semana con un bastoncillo o una gasa.