Uno de los aspectos más curiosos sobre nuestros gatos y que la mayoría de los propietarios desconoce es que los felinos también pueden manifestar los síntomas típicos del acné, con pústulas y puntos negros en el mentón del animal. Veamos cómo se presenta el acné en el gato y cuáles son los consejos y tratamientos para curarlo.
Qué es el acné felino
El acné felino no es una enfermedad propiamente dicha, sino que, exactamente igual que en los seres humanos, es más bien una afección de la piel. Aunque es inofensivo, el acné puede representar una molestia para el gato, quizá no desde el punto de vista estético, pero sí práctico, porque a menudo los puntos negros pueden infectarse o inflamarse.
Cuando los propietarios vislumbran las primeras costras y las típicas “erupciones” del acné en el mentón de su gato, a menudo empiezan a pensar lo peor, imaginando posibles rozaduras o heridas que el minino podría haberse hecho en casa o durante sus correrías por el jardín.
En realidad, casi siempre los propietarios no consiguen relacionar los puntos negros con un problema común de acné, simplemente porque no lo conocen. Tratemos, por tanto, de aclarar un poco las cosas.
El acné del gato es una inflamación de las glándulas que se encuentran alrededor del hocico del animal. Estas glándulas tienen la función de producir y liberar sebo, una sustancia densa y oleosa que sirve sobre todo para proteger la piel y mantenerla hidratada.
Las glándulas se encuentran dentro de los folículos pilosos, es decir, las estructuras de las que “nace” el pelo.
Al igual que en los seres humanos, en algunos casos puede ocurrir que estas glándulas produzcan demasiado sebo o que este ya no consiga salir, por lo que queda atrapado dentro del folículo y lo obstruye. Este fenómeno se hace visible externamente precisamente con la formación del clásico punto negro, definido con mayor precisión como “comedón”.
Con el paso del tiempo, estos puntos negros pueden inflamarse o infectarse, por lo que la zona se enrojece y el gato puede rascarse, provocando sangrados y costras.
En los casos más graves, el acné puede degenerar en infecciones graves, con presencia de pus, lesiones infectadas y úlceras.
Las causas del acné felino
El acné felino no tiene una causa propiamente dicha, pero algunas situaciones pueden influir en la aparición del problema. Entre ellas encontramos sobre todo:
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Higiene insuficiente por parte del gato;
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Cuencos de plástico o que no se lavan con frecuencia;
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Producción excesiva de sebo;
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Estrés;
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Alergias e intolerancias alimentarias;
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Alergia al plástico;
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Infecciones por hongos;
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Presencia de parásitos;
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Desequilibrios hormonales.
El tratamiento
El tratamiento del acné felino varía según la gravedad del problema.
En presencia de simples puntos negros aislados, primero se pueden adoptar algunas medidas para reducir todos aquellos factores capaces de provocar la aparición del acné.
En la mayoría de los casos, será necesario desinfectar periódicamente la zona, siguiendo las indicaciones del veterinario. Normalmente se utiliza agua tibia con jabón neutro suave, seguida de aplicaciones de agua oxigenada, clorhexidina o peróxido de benzoilo.
En presencia de pus o heridas infectadas, podría ser necesario aplicar pomadas antibióticas o recurrir al uso de antibióticos por vía oral.
Una excelente solución puede ser administrar al gato suplementos de vitamina A, esencial para la salud de la piel, especialmente si la dieta del animal es desequilibrada.
Consejos para prevenir y reducir el acné felino
Independientemente del tratamiento recomendado por el veterinario, conviene eliminar todas las posibles causas del acné. Para ello basta con:
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Sustituir los cuencos de plástico por otros de acero o cerámica;
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Lavar con más frecuencia los cuencos de comida y agua;
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Proporcionar al gato una dieta equilibrada;
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En caso de sospecha de intolerancia o alergia alimentaria, seguir una dieta con alimentos monoproteicos o nutracéuticos;
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Limpiar la zona del mentón con frecuencia, sobre todo después de las comidas.
La situación debería mejorar en el transcurso de unas semanas. En cualquier caso, siempre es importante consultar al veterinario, tanto para obtener un diagnóstico exacto del problema como para determinar el tratamiento que se debe seguir.

