La brucelosis es una enfermedad conocida desde hace muchísimos años, muy peligrosa en el pasado debido a la transmisión a través de la leche, que a menudo causaba la muerte de las personas que la bebían.
Generalmente no se asocia a los animales domésticos, sino más bien a los que producen precisamente leche (bovinos, ovejas, cabras), pero existe una variante que afecta a los perros, causando problemas en el aparato reproductor, y que puede transmitirse al ser humano; por este motivo es importante conocerla. Los gatos no parecen verse afectados por esta enfermedad.
Qué es y cómo se transmite
La brucelosis es una enfermedad bacteriana causada por microorganismos del género Brucella; la especie que afecta al perro es Brucella canis, pero no se descarta la infección por parte de especies diferentes de estos microorganismos.
La brucelosis es una enfermedad muy relacionada con todo lo que concierne a la reproducción; por eso, la principal vía de transmisión es la venérea, además de la láctea.
El patógeno, en efecto, vive y puede permanecer durante mucho tiempo tanto en los conductos reproductores femeninos, principalmente la vagina, como en el semen masculino. De este modo, un macho infectado podrá infectar a una hembra, y viceversa, mediante el apareamiento.
La bacteria permanece durante mucho tiempo, incluso hasta un año, en los aparatos reproductores después de contraer la enfermedad, incluso sin síntomas.
Como veremos enseguida, sin embargo, este patógeno puede causar aborto y, después de este episodio, la perra tendrá una abundante secreción procedente de la vulva; esta puede ser lamida por otro perro, que podría contraer la enfermedad, o por el dueño (son frecuentes los casos de infección en encargados de perreras o criaderos) a través de pequeños arañazos en las manos, que ponen el patógeno en contacto directo con la sangre.
La transmisión a través de la leche es más rara, porque generalmente la enfermedad provoca aborto y no hay cachorros que amamantar, pero es posible la transmisión de una perra lactante a un cachorro huérfano.
Cabe señalar que esta enfermedad es poco frecuente en Italia, y por este motivo debemos prestar especial atención a los apareamientos con perros procedentes de países extranjeros.
Qué hace
Al transmitirse principalmente por vía venérea, las brucelas encuentran un entorno óptimo en el aparato reproductor, donde suelen permanecer. Si llegan a la sangre, podrían difundirse por el organismo y causar fiebre sin síntomas particulares, pero se trata de una eventualidad bastante rara.
El síntoma más común es, en cambio, el aborto. La replicación de los microorganismos es bastante lenta, por lo que la gestación continúa sin problemas hasta el día 40 (la gestación de una perra dura aproximadamente 60 días); es entonces cuando los fetos, irremediablemente afectados por la presencia de las bacterias, podrían morir y el organismo los expulsará de forma autónoma, como fetos abortados. A este triste episodio le seguirá una intensa secreción vaginal infecciosa, peligrosa tanto para otros perros como para el ser humano.
Los síntomas típicos de la enfermedad en las personas son fiebre intermitente (fiebre alta y baja que se alternan en distintos momentos del día), temblores, náuseas y cefalea.
Si los fetos sobrevivieran a la infección y nacieran normalmente, es posible que se contagiaran posteriormente mediante la ingestión de leche.

Cómo se trata y cómo se previene
La brucelosis canina es una enfermedad bastante sencilla de tratar, ya que basta un tratamiento antibiótico (tanto en el perro como en el ser humano), administrado por un médico o un veterinario, para eliminar definitivamente el patógeno; por desgracia, aunque la enfermedad no sea grave, si se produce un aborto es demasiado tarde para salvar los fetos.
El principal problema de la brucelosis es que a menudo las infecciones son asintomáticas y no se manifiesta nada, ni siquiera fiebre. El perro parece sano.
Por tanto, la prevención es importante: en caso de apareamientos programados, conviene que un veterinario realice una prueba para descartar que alguno de los dos perros haya contraído la enfermedad.
También es siempre importante evitar los apareamientos esporádicos, aunque la perra esté castrada/esterilizada, ya que la transmisión de la enfermedad puede producirse independientemente de la existencia de una gestación.

