Terapia asistida con animales en el Hospital Niguarda de Milán: Happy y Angel, diez años de amor

Terapia asistida con animales en el Hospital Niguarda de Milán: Happy y Angel, diez años de amor

Al hablar de terapia asistida con animales es obligatorio mencionar el Hospital Niguarda de Milán; en este gran e importante hospital milanés se encuentra la Unidad Espinal, un área especial donde trabajan unos médicos muy especiales: peludos y de cuatro patas.

Se llaman Happy y Angel, y se ocupan de la fisioterapia; son dos magníficos labradores, de color miel y chocolate. Estos dos terapeutas excepcionales están guiados por dos expertos terapeutas humanos, y el insólito equipo médico, gracias a una increíble sinergia, obtiene resultados sorprendentes.

En esta unidad médica, cada día los pacientes en silla de ruedas esperan en el gimnasio la llegada de los dos «doctores», que desde hace ya diez años entran por la puerta moviendo la cola. Happy y Angel, acompañados por Patrizia Spada, la responsable de terapia asistida con animales de la Asociación Dog4Life, además de Alessandra De Fronzo con el pastor belga malinois Alinghi, cuentan cada día con la compañía de Enzo Panelli, el primer terapeuta asistido con animales en silla de ruedas, con su Iana, una dulcísima labradora negra.

Este singular grupo de terapeutas se ocupa con constancia y amor de las numerosas víctimas de accidentes automovilísticos, deportivos o laborales, así como de muchos niños afectados por espina bífida. La fisioterapia aplicada tiene como objetivo recuperar la movilidad del tronco o de las extremidades, o de ambos. Los ejercicios que benefician a todos los pacientes del centro son sencillos, en la práctica son juegos, pero proporcionan una gran ayuda, día tras día, a quienes tienen problemas de movilidad.

Se pasa del lanzamiento de la pelota al del frisbee; a colocar en el suelo golosinas escondidas bajo recipientes invertidos, y por último, pero de gran importancia, el recorrido de paragility. Cada ejercicio está minuciosamente estudiado para reactivar y fortalecer los grupos musculares mediante la interacción con perros perfectamente adiestrados, muy inteligentes y capaces de crear un ambiente relajado de juego y afecto.

La fisioterapeuta del área, Liliana Panigata, explicó: “Esta es una terapia complementaria que acompaña los tratamientos médicos habituales, pero tiene la ventaja de favorecer la socialización y crear un ambiente relajado e informal. El perro, con su espontaneidad, comunica sin prejuicios, sin filtros y sin percibir la discapacidad en quien tiene delante. Además, el paciente adquiere gradualmente autoestima y autonomía al aprender a conducir a un animal y darle órdenes. El esfuerzo se convierte en placer y la dulzura disuelve cualquier resistencia»

Sin embargo, esta no es la única área donde se aplican terapias de rehabilitación utilizando animales adiestrados en los ejercicios diarios; esta maravillosa práctica se está extendiendo cada vez más, con grandes beneficios para las personas inmovilizadas. La terapia asistida con animales también da testimonio y justicia a todos los animales, destacando su importancia y el gran caudal de fidelidad y amor que saben ofrecer a cambio únicamente de una caricia….