Las diez reglas para alimentar bien a nuestro perro

Las diez reglas para alimentar bien a nuestro perro

Es cierto que la salud comienza en el intestino. Por este motivo, debemos asegurarnos siempre de que el aparato gastrointestinal de nuestro perro esté activo y funcione correctamente, empezando sobre todo por la alimentación. Estas son las diez reglas para alimentar bien a nuestro perro.

  1. Elijamos solo alimentos de calidad: ya sea que optemos por la dieta casera o industrial, lo importante es prestar siempre atención a la calidad de la comida que ponemos en el cuenco de Fido. Si elegimos hacerlo nosotros mismos, asegurémonos de comprar siempre ingredientes de calidad, garantizando el equilibrio adecuado entre los nutrientes que componen cada plato. Si preferimos la comodidad de la alimentación industrial, recordemos siempre la regla de la relación calidad-precio. Un alimento que cuesta más seguramente ofrece mayor calidad en cuanto a los ingredientes utilizados y los nutrientes aportados;

  2. Cuidado con la ración: el sobrepeso y la obesidad son condiciones que, a largo plazo, pueden provocar graves desequilibrios en la salud del perro. Por este motivo, es muy importante garantizar siempre una ración diaria equilibrada, que debería evaluarse junto con nuestro veterinario según la edad, la raza, el peso y el estilo de vida de nuestro amigo de cuatro patas. Lo ideal sería llenar el cuenco de Fido dos veces al día, preferiblemente por la mañana y por la noche, sin excedernos con la ración. Además, si el perro no ha vaciado completamente el cuenco, no lo dejemos a su disposición. Más bien, retirémoslo y conservémoslo para la siguiente comida;

  3. Establezcamos la hora de la comida: uno de los principales consejos de los nutricionistas “humanos” es respetar siempre horarios fijos para cada comida principal, con el fin de garantizar cierta estabilidad al organismo. Lo mismo se aplica al perro: establezcamos una hora precisa para la comida y respetémosla todos los días. Recordemos que ofrecer la cena después de cierta hora podría estimular las necesidades fisiológicas del perro mientras dormimos plácidamente. Por tanto, valoremos atentamente cuáles son las franjas horarias más adecuadas tanto para nosotros como para Fido;

  4. Proporcionémosle la cantidad adecuada de agua: aunque pueda parecer obvio, los propietarios no siempre respetan este consejo fundamental. Recordemos dejar siempre a disposición de nuestro perro un cuenco de agua fresca y limpia. Si el agua del grifo es bastante calcárea, dejémosla solo para lavar los utensilios y compremos agua embotellada o purificada para nuestro amigo de cuatro patas. Para estimular la ingesta de líquidos por parte del perro, también podemos comprar fuentes prácticas que filtran continuamente el agua, creando movimientos especialmente atractivos para los animales;

  5. No a los tentempiés ni a la comida de nuestra mesa: el primer enemigo de la línea del perro es sin duda la comida que los propietarios le ofrecen durante la comida. Por desgracia, pocos conseguimos resistirnos a los ojos dulces y suplicantes de Fido cuando apoya el hocico en nuestras piernas para pedir comida apetitosa. ¡Y él lo sabe perfectamente! Intentemos resistir por el bien de la línea y la salud de nuestro amigo;

  6. Elijamos un alimento adecuado: en el mercado existen alimentos de todas las marcas y para todas las necesidades. Actualmente no existe una patología o característica para la que no se haya creado un alimento específico. Podemos encontrar alimentos para perros de tamaño pequeño y gigante, de pelo largo o corto, con intestino delicado o estómago resistente, con vejiga débil o perezosa. Pidamos consejo a nuestro veterinario;

  7. Recordemos limpiar los cuencos: la comida para perros también puede deteriorarse si permanece expuesta al aire o al calor durante demasiado tiempo. Recordemos lavar a menudo los cuencos de nuestro perro para eliminar perfectamente cualquier resto de comida. Dar al perro un alimento caducado o alterado puede causar diversos problemas, desde diarrea hasta infecciones graves e intoxicaciones alimentarias;

  8. Acudamos a nuestro veterinario: después de pedirnos información detallada y de realizar un examen cuidadoso de nuestro perro, el veterinario podrá recomendarnos una alimentación específica para garantizar el bienestar de Fido;

  9. Cuidado con las alergias y las intolerancias alimentarias: este problema es cada vez más frecuente entre perros y gatos. De hecho, la mayoría de los problemas gastrointestinales y dermatológicos podrían resolverse simplemente eligiendo un alimento monoproteico o nutracéutico que reduzca al mínimo el riesgo de alergias o intolerancias alimentarias. Pidamos consejo a nuestro veterinario;

  10. Los alimentos “humanos” no siempre son adecuados para Fido: los embutidos, los dulces, las cebollas y los fritos no son absolutamente adecuados para el organismo del perro. Prestemos siempre atención a la lista de alimentos peligrosos para el perro para evitar que su salud se vea afectada.

Estos son los diez consejos más importantes, a los que seguramente habría que añadir muchos otros más específicos. En resumen, recordemos aplicarlos todos los días para garantizar a nuestro perro una salud impecable empezando por el cuenco.