Los trastornos compulsivos del perro: qué son y cómo afrontarlos

Los trastornos compulsivos del perro: qué son y cómo afrontarlos

Nuestros perros también pueden manifestar los síntomas típicos de un trastorno compulsivo. Saber reconocerlos es el primer paso para afrontar y superar el problema.

A menudo, sobre todo en el último periodo, hemos oído hablar de expertos en comportamiento para perros y gatos. Gracias a la gran difusión mediática promovida por la televisión, los periódicos y la información en internet, los problemas de conducta de los animales ya no son un tema poco conocido o poco tratado.

Hasta hace pocos años, de hecho, una de las principales causas de abandono de animales era precisamente el comportamiento incorrecto e inconveniente del perro o del gato.

¿El perro ladraba sin parar, aterrorizaba a los transeúntes o hacía sus “necesidades” por toda la casa? La solución casi siempre era “deshacerse de él”.

Actualmente, en cambio, todos los propietarios, incluso los más desesperados por el comportamiento de su animal, tienen la posibilidad de corregir algunos aspectos del carácter y la psicología de su perro, gracias a la ayuda de los educadores caninos y los especialistas en comportamiento.

¿Qué son los trastornos compulsivos?

Entre los temas más discutidos con estos profesionales se encuentran sobre todo aquellos gestos del perro que podrían compararse con los trastornos obsesivo-compulsivos del ser humano, conocidos como TOC.

En ambos casos se trata de actitudes frecuentes y repetidas que se ponen en práctica cada vez que el individuo está estresado, aburrido, frustrado o dominado por cualquier emoción negativa.cane si morde la coda

Estas acciones se reconocen especialmente porque se realizan varias veces a lo largo del día, hasta que la persona o el animal ya no puede prescindir de ellas.

En esencia, todas las emociones intensas y no deseadas se descargan sobre el propio cuerpo, que no puede hacer otra cosa que ejecutar acciones estándar y repetidas, que representan, por tanto, una válvula de escape emocional.

La única diferencia entre el ser humano y el animal es que en el ser humano también se habla de obsesión, un aspecto que, en cambio, falta en perros y gatos. La obsesión, de hecho, es un pensamiento constante, fijo e insistente que aparece de repente y provoca la necesidad de poner en práctica la conducta compulsiva.

Por ejemplo, si un hombre afectado por TOC sintiera un temor constante a infectarse, exteriorizaría este pensamiento obsesivo mediante la compulsión de no tocar nada con las manos por miedo a los gérmenes. Solo al realizar esta conducta puede aliviarse la tensión generada por la obsesión.

Mientras que en el ser humano es posible llegar a comprender cuál es ese pensamiento o imagen obsesiva, en los animales esto no puede comprobarse, precisamente porque no podemos entrar en su mente.

En cualquier caso, tanto en el ser humano como en los animales permanece la conducta compulsiva, que no es otra cosa que la manifestación externa de un pensamiento o una imagen.

¿Cuáles son los principales trastornos compulsivos del perro?

El ejemplo más representativo es sin duda el del perro que se muerde la cola, pero puede haber muchos otros.

 

Entre los principales trastornos compulsivos del perro encontramos:

cane lecca vetro finestra

 

  • Perro que se muerde la cola;

  • Perro que intenta atrapar los reflejos de luz en el suelo;

  • Perro que lame el cristal de las ventanas;

  • Perro que ingiere objetos;

  •  

    Perro que huye de peligros imaginarios;

  • Perro que se lame o se muerde una parte del cuerpo;

  • Perro que ataca sus propios objetos, como el cuenco de comida;

  • Perro que ladra constantemente;

  • Perro que llora, gime o se queja sin motivo.

Algunas de estas conductas pueden considerarse normales en ciertos casos, porque forman parte del comportamiento normal del perro.

Una acción puede definirse como compulsiva cuando se realiza con mucha frecuencia y cierta urgencia. El perro está tranquilo y relajado en el sofá con su propietario y, de repente, salta y siente la necesidad de morderse una pata.

Las causas de los trastornos de conducta

Los perros pueden adoptar una conducta compulsiva por muchos factores diferentes. En esencia, casi siempre se trata de un malestar o un conflicto interno que el animal no consigue explicar ni resolver.

Las principales causas son:

  • Aburrimiento

  • Estrés

  • Aislamiento

  • Sedentarismo

  • Monotonía

  • Miedo

  • Ansiedad

  • Búsqueda de atención

También parece existir una predisposición genética. Según algunos estudios recientes, los trastornos compulsivos del perro podrían atribuirse a alteraciones que afectan al cromosoma 7.

Qué hacercane rincorre la coda

Sin duda, la ayuda de un especialista en comportamiento es indispensable en estos casos.

De hecho, los trastornos compulsivos deben eliminarse desde el principio, antes de que se conviertan en una parte integrante del modus operandi del animal. Con el tiempo, la conducta alterada tiende a sustituir a la “normal”.

El principal consejo para todos quienes conviven con un perro que presenta problemas de conducta es no reforzar la actitud “incorrecta”.

El principio en el que se basa la educación del perro es precisamente el refuerzo positivo. Si el perro hace algo que no nos parece bien, le decimos que no lo haga y después lo premiamos con caricias y snacks cuando se comporta bien.

Si nuestro perro se está mordiendo desesperadamente la cola y, para intentar tranquilizarlo, lo acariciamos o lo cogemos en brazos, asociará este gesto con algo agradable. Por eso seguirá haciéndolo.

La conducta adecuada ante los trastornos compulsivos, en cambio, consiste en distraer al perro de lo que está haciendo, con juguetes o con un bonito paseo al aire libre.